Guanajuato, Gto.– En el túnel Ingeniero Tiburcio Álvarez, que enlaza el Jardín del Cantador con la red de túneles del Centro Histórico de Guanajuato capital, vecinos y comerciantes han detectado que una o varias personas utilizan un recoveco de la vialidad subterránea como espacio para pernoctar, resguardarse durante el día o consumir sustancias psicotrópicas e incluso bebidas alcohólicas.
El sitio, una pequeña oquedad ubicada a mitad del trayecto, se ha convertido en una especie de escondite improvisado.

De acuerdo con personas que trabajan o viven cerca del acceso, desde hace semanas se observa entrar y salir del túnel a individuos con pinta de personas en situación de calle o drogadictos, lo que hace pensar que han acondicionado el lugar para permanecer ahí durante varias horas.
Vecinos no han reportado incidentes
Un comerciante que tiene su puesto cerca del acceso del túnel comentó que el movimiento es constante.
“A veces se ve que llegan con cajas grandes. Sabe si duermen ahí o se quedan nomas un rato, pero si es común verlos. No hacen nada a la gente, pero sí pasan seguido”, señaló.
Una ama de casa que cruza el túnel para llevar a sus hijos a la escuela dijo que, aunque la presencia de estas personas es evidente, no ha visto incidentes con quienes transitan por la zona.

“Luego se asoma uno y están sentados, platicando o fumando algo, pero no se meten con nadie. Uno pasa y ellos siguen en lo suyo”, explicó.
Los comerciantes coinciden en que, pese al uso del recoveco como guarida improvisada, no se han reportado asaltos ni intentos de agresión a los transeúntes que circulan en gran número durante todo el día. Hasta ahora, la actividad en el túnel no ha alterado el tránsito habitual ni la operación de los negocios cercanos.
Sin embargo, no todos se sienten tranquilos al cruzar por la zona. Una mujer de la tercera edad que atiende un comercio en la zona dijo que prefiere evitar caminar sola o tarde por ese tramo.

“A mí sí me da miedo, porque uno nunca sabe. Allí se pueden juntar los drogadictos y en cualquier momento se les pueden ir las cabras al monte. ¿Si se ponen violentos y le hacen algo a uno? Yo paso rápido y mirando bien quién anda por ahí”, señaló.
En un recorrido por la zona se pudo corroborar que en el lugar hay un colchón y hay un sillón así como ropas, y cartones, con los que se ha acondicionado el lugar.
