Fue Juana Almanza Bedolla Doctora en Desarrollo Humano, Psicóloga y Maestra Normalista hija del conferencista y tallerista el Maestro Almanza Pérez quien recibiera el premio que otorgara el Centro de Negocios Américas Unidas a personas que contribuyen a la cultura y las letras hispanas. A decir de Juana Almanza su padre era una persona autodidacta que nació en 1923, al no existir estudios superiores en Acámbaro su señor padre solo pudo curas hasta el nivel secundaria, al paso del tiempo Almanza Pérez formo un acervo cultural una biblioteca con alrededor de 15 mil libros.

“A la edad de 14 años mi papa empezó a trabar en el ferrocarril, a sabiendas que en los talleres de este se había construido la Fidelita y tiempo después se la llevaron a otro lugar, busca la manera con otros compañeros de traer la Fide de regreso Acámbaro logrando esto, después empezó a idealizar en un en un museo para los ferrocarrileros. Mi papá le gustó mucho la historia se puso a investigar sobre la historia de nuestro origen de nuestro Acámbaro, de nuestro municipio y sus alrededores. Entonces estudió toda la historia de lo que es el estado de Guanajuato, por lo tanto, este al andar indagando, pues todo lo plasmó en un libro que de nombre Maguadan”.
La invitación surge a través del Armando Castellanos presidente de la Asociación Contemporánea de Escritores Mexicanos al leer el libro decide dar el premio Iberoamericano de Literatura de manera póstumo por la conmemoración del 324 aniversario luctuoso de Sor Juana Inés de la Cruz Arturo Amaya fueron los que convocaron a Juana Almanza como representante, “al momento de recibir este premio en representación de mi papá, fueron emociones encontradas me siento tan orgullosa mi papa era una persona muy humilde, siempre nos pidió a todos sus hijos con una frase que tenía, entre más títulos tengan más se tienen que poner hacia abajo, no vean ustedes a una persona más chica que ustedes porque todos somos iguales como seres humanos”.
Al recibir el premio la hija del Maestro Almanza sintió orgullosa de estar allí en este momento, pero también nostalgia, si el premio se lo hubieran otorgado años atrás su padre lo hubiera recibido en sus manos, sin embargo, pues los homenajes póstumos son valiosos, pero yo creo que en vida es más más valioso. Juana lleva con responsabilidad el apellido Almanza porque es un compromiso grande, por honrar la memoria de su padre.
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