Salamanca, Guanajuato.- Don Armando Flores Escoto es padre de 15 hijos, tiene 77 años y desde los 12 comenzó a arar la tierra con yunta. Hoy, posiblemente, es el último agricultor de la comunidad de La Luz, en Salamanca, que prepara la tierra para sembrar con la ayuda de su yegua La Coqueta y su caballo El Rojo.
“Me gusta el campo. Estoy jubilado de los trabajos en los que anduve, pero en el campo aquí sigo. Desde que nací mi papá me enseñó y aquí sigo”, dijo mientras el incesante sol de la tarde lo acompañaba.

Comentó que la labor del campesino es incierta y que, aunque su parcela es de riego, va por la cuarta siembra, porque la primera no se le dio y ya lleva gastados más de 70 mil pesos.
“Pero como sea se la sigue buscando para seguir sembrando”, dijo alegre, esperando tener una buena cosecha para venderla.
Del campo expresó: “Es mi vida. Trabajé 27 años en Presidencia, ahí me estimaron mucho. Anduve de albañil, de todo, pero siempre regresé al surco. Mi papá falleció y no quiero dejar sus tierras; por eso también he enseñado a mis hijos a arar la tierra, aunque tienen sus trabajos en empresas”.
Contó que es viudo desde hace casi tres años. Con su esposa Socorro vivió 57 años de matrimonio desde que él tenía 17 años.
“Me la traje de allá de la colonia Guanajuato. Tuvimos 15 hijos; actualmente viven nueve, los demás se adelantaron, pero toda mi familia me apoya”.
Originario de la comunidad de La Luz, al sur de la cabecera municipal, hoy ya conurbada con la ciudad, dijo que nunca se sintió lejos, pues antes se trasladaban en burro y ahora hay transporte continuo.

Don Armando aseguró que siente que el campo se está acabando.
“No nos pagan bien lo que producimos y gastamos un montón de dinero. Ahorita ya llevo como 70 mil pesos. Sembré una vez, pero no se me dio; ya llevo cuatro siembras con esta. Sembré en mojado y no se me dio. Ser campesino es perder”, afirmó.
Mientras viva, dijo que seguirá arando la tierra.
“No fumo, no tomo, no como carne de cerdo; mejor mis nopalitos. A las 9 o 10 de la noche estoy en mi casa y a las 4 de la mañana ya estoy levantado. A las 5 me salgo a pasear los caballos y a darles de comer. Tengo siete años con El Rojo y un año con La Coqueta. No me gusta maltratarlos, solo que me ayuden a barbechar; ya ni los monto”.

“En todo el ejido de La Luz soy el único que tiene yunta. También tengo 100 pavos, 22 pavorreales, como 30 guajolotes y cerca de 100 conejos”, comentó, mientras explicó que combina el cuidado de los animales con el trabajo en sus tierras, donde espera que ahora sí se dé el maíz.
Recordó con cariño a los presidentes municipales con quienes trabajó.
“Toño Arredondo, Antonio Ramírez, Nacho Luna… todos ellos me conocieron bien, todos me saludaban bien, pero ahorita aquí ando”, contó a un lado de su yunta.
Últimas noticias en Salamanca hoy
Por inseguridad, suspenden otra vez futbol de veteranos en Salamanca
“Ojalá que se acabe la violencia”, clama padre de víctima de masacre en partido de fútbol en Salamanca
Entre veladoras, sangre y llanto, familiares relatan la masacre en Loma de Flores, Salamanca
