El corrido de Lamberto Quintero, recordado cada 28 de enero, nos cuenta la historia de “un hombre fuera de serie, alegre y enamorado” que fue atacado en 1976 en El Salado; sin embargo, hay detalles que no están en la canción, pero son recordados en la memoria colectiva, como que aquel capo encontró el fin de su suerte en un restaurante.
Lamberto Quintero fue un famoso narcotraficante del norte de México — identificado como el tío de Rafael Caro Quintero—; además de su corrido, fue protagonizado por Antonio Aguilar en películas.
Al igual que el ‘Señor de los cielos’, atacado cuando comía mariscos en un restaurante de CDMX, Lamberto recibió varios disparos afuera de un negocio llamado El Colonial. Él no la libró y murió poco después en la clínica Santa María, según documentó Proceso.
El Colonial era un pequeño restaurante de comida regional en la comunidad de El Salado, propiedad de Consuelo Zazueta de Tapia, conocida como ‘doña Chelito’, a quien Lamberto le decía ‘Chulita’.
Dicha anécdota aparece en La muerte de Lamberto Quintero (1991), un libro del periodista José María Figueroa Díaz, donde a su vez se recupera la versión de un reportaje de Enrique Ruiz Alba, basado en varias entrevistas, incluida una con doña Chelito.
Las visitas de Lamberto Quintero al restaurante de El Salado
Durante décadas, el corrido de Antonio Aguilar difundió la versión de que Lamberto Quintero murió “platicando con su novia”; sin embargo, los testimonios citados en La muerte de Lamberto Quintero relatan que no tenía novia, sino que estaba en El Salado por negocios.
Su sobrino Miguel era el que estaba platicando con su novia en una taquería cercana (ubicada en el cruce de la carretera Internacional y el camino a Quilá).
Dicho texto narra que Lamberto Quintero fue acribillado afuera del restaurante El Colonial, mientras vigilaba el lugar tras un primer enfrentamiento armado ocurrido horas antes en la carretera, cuando los seguía la famosa camioneta de la canción.

Lamberto acudía regularmente al restaurante por motivos de negocios relacionados con su rancho ‘El Varal’, ubicado a tres kilómetros de El Salado: iba a recoger ‘lonches’ que doña Chelo cocinaba para los peones que trabajaban en sus tierras.
En entrevista recogida por el libro, doña Chelo explicó: “En el negocio me ayudaban mis hijas y algunas empleadas, pero ninguna de ellas sostuvo relaciones de noviazgo con él. Era conmigo con quien más platicaba debido a que le preparábamos lonches para la gente que tenía trabajando en su rancho y se paraba aquí para llevar la comida o bien para hacer cuentas y pagarme lo que debía”.
Sobre la supuesta novia del capo, la propietaria del lugar recordó que Lamberto no tenía novia en El Salado: “eso lo puso el que hizo el corrido para adornar la canción”.
Doña Chelito recordó que Lamberto no tenía problemas con nadie en El Salado: “Se dio a querer con todo el mundo, ya que era un hombre de buen carácter”.
¿Qué le pasó a Lamberto Quintero en el restaurante El Colonial?
Según el libro, el día del asesinato, Lamberto salió de Culiacán acompañado de su sobrino Miguel. Desde la salida de la ciudad notaron que una camioneta los seguía. El primer enfrentamiento ocurrió en la zona de Alto Grande, donde resultó herido David Manuel Otáñez Lafarga, ‘El Chito’.

Tras ese choque armado, Lamberto se dirigió a El Salado. No entró al restaurante. Permaneció afuera, vigilando, detalla el reportaje: “Fue directamente al restaurante de doña Chelita, y dejó la camioneta estacionada afuera del establecimiento (…) se encontraba parado en la caja de su camioneta, atisbando en todas direcciones, como presintiendo la inminente llegada de sus enemigos”.
Minutos después, un Ford LTD blanco pasó frente al restaurante, siguió su camino y regresó lentamente. Al colocarse frente al local, los ocupantes abrieron fuego.
Los disparos lo lanzaron fuera del vehículo. Los reportes forenses indican que recibió tres impactos en el costado izquierdo y la femoral: “Nunca se quitaba el sombrero, es más, cuando lo mataron parece que voló por el aire, cayó cerca de la banqueta, boca abajo pero con el sombrero puesto y sus brazos colocados por encima de este”, dijo doña Chelo.
La propietaria del lugar agregó que Lamberto era calvo y siempre vestía coordinados y zapatos del mismo color, nunca andaba sin sombrero: “Le daba vergüenza que lo vieran pelón; por eso no se despojaba del sombrero. Por eso murió asido a su sombrero; la vergüenza le acompañó hasta su final”, recordó doña Chelo.
Un recuerdo en este día 28 de enero para mi amigo personal Lamberto Quintero Payán. Se te sigue recordando viejo amigo. #MMG #28DeEnero #LambertoQuintero #ElSalado #Culiacan #Sinaloa #ElCorridoDeLamberto pic.twitter.com/xBRGyCBmKU
— Mariano Matamoros Guridi (@MatamorosGuridi) January 28, 2026
¿Qué fue del restaurante El Colonial?
La balacera también destruyó parte de El Colonial. Doña Chelo relató los daños materiales: “Afortunadamente, ese día estaba solo el restaurante, no había clientela, que si no, hubiera sido matanza. Aunque duró poquito, la balacera fue tremenda… Varios proyectiles entraron en el negocio, me hicieron pedazos el trinchador y una vitrina grande de carnicería”.
Años después, aún conservaban una silla perforada por una bala y un arco con un ladrillo roto. Además, el impacto emocional fue severo: “La Chichí, una empleada nuestra, se enfermó de los nervios a causa de la balacera, se le cayó el pelo y la primera niña que tuvo nació enferma”. La propietaria también comentó que nadie pagó los daños.
Doña Chelo explicó que el negocio dejó de funcionar debido a los altos impuestos y la competencia. El local no fue abandonado, se convirtió en la vivienda particular de la familia. Doña Chelo, su esposo y sus dos hijas pasaron a vivir en el mismo inmueble que Lamberto frecuentaba y donde fue asesinado.
