El grupo de trabajo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre poblaciones indígenas, de la subcomisión de promoción y protección de los derechos humanos, contribuyó a la decisión de la Asamblea general de este organismo internacional para proclamar 1993 como “Año internacional de los pueblos indígenas del mundo”. Y, posteriormente, el 23 de diciembre de 1994 -mediante la resolución 49/214-, se destinó al 9 de agosto para conmemorar anualmente la memoria ancestral de los pueblos originarios, su historia, su patrimonio geodiverso natural protegido, su cosmogonía, sus usos, costumbres y lengua.
A partir de haberse establecido esta conmemoración, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se encarga de la implementación de proyectos vinculatorios entre los diferentes pueblos indígenas, repartidos en noventa países, con una población aproximada de 476 millones de seres humanos, que viven haciendo uso cotidiano de la sabiduría ancestral que sus antepasados les heredaron; para mantener el equilibrio de su existencia en paralelo con el respeto a la “madre tierra” y cuidando su entorno vital.
México es uno de los países con una realidad multiétnica manifiesta en toda su extensión territorial y reconocida a nivel internacional. En virtud de esta riqueza, el especialista mexicano Miguel León-Portilla (1926-2019), sabio antropólogo, historiador, diplomático, lingüista, filósofo y docente; documentó -particularmente a partir del estudio del náhuatl-, el universo lingüístico, la realidad cultural, literaria, filosófica y poética de los nahuas.
De su extensa bibliografía, su vanguardista obra “Visión de los vencidos”, se ha colocado en calidad de libro de texto obligado para la lectura de, los mexicanos y los extranjeros, interesados en el indigenismo y la sociología nacional. Estudio en el cual, según opinión del Dr. Eduardo Matos Moctezuma, “da voz a los que no la tienen, para expresar su sentir indígena”. Además, su protagonismo documentado al respecto y a la trascendencia de su desempeño en principales instituciones y academias de enseñanza y conocimiento científico; como la Academia de la Historia, la Academia Mexicana de la Lengua, el Colegio Nacional (COLNAL) y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre otros; ha dado origen al libro “Miguel León-Portilla. Homenaje luctuoso”, coordinado por el mismo profesor Matos y presentado en la 34ª Feria internacional del libro de antropología e historia, en 2023.
En virtud de la relevancia histórica del aporte del tlamatini León-Portilla, quien, a partir de la convocatoria de España para festejar los 500 años del “descubrimiento” de América, como miembro que encabezó la delegación mexicana, propuso que el eurocentrismo no marcara la importante efeméride y así acuñó el concepto “Encuentro de dos mundos”. Con el cual, también se referió al proceso sincrético y milenario que marcó la relación de dos cosmogonías: la “victoriosa”, de los conquistadores españoles y la “vencida”, de los nativos originarios de los territorios de ultramar llamados en conjunto “Nueva España” y posteriormente México. Así como por el alcance imperecedero, reinterpretativo y antropológico de su estudio de la filosofía y el mundo náhuatl, el 29 de septiembre del 2016, la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), instauró la cátedra que lleva el honor de su nombre. En la ceremonia de aquel día, su conferencia “Disertación inicial: el legado de los pueblos originarios y la muy adversa situación de sus descendientes”, ilustró sobre la importancia de estudiar las lenguas de estos pueblos, en virtud que “nos permite pensar con claridad, convivir con otros. Cada lengua es un tesoro enorme, hay que ser originales acercándonos a las lenguas nativas”. Además, enfatizó: “México no existiría sin los pueblos indígenas, que supieron aprovechar los recursos naturales en las diferentes comunidades. Debido a ello, muchos de los productos agrícolas que se tienen actualmente provienen del cuidado de los grupos étnicos del país (…) Un alumno que tengo y es nahua me dijo: “Venga le voy a presentar a mi papá, es campesino, vamos a salir al campo y vamos a ver un montón de yerbitas. Usted va a decir ¡cuánto zacate hay aquí!, ¿verdad?, y mi padre le va a decir: no es zacate, aquí hay como treinta especies distintas y le va a dar los nombres”. (…) En 1956 la UNAM organizó un equipo, en el cual tuve el privilegio de participar y -después de varios años-, se publicó “La historia de las plantas de la Nueva España”.
Asimismo, destacó la importancia de la obra de Fray Bernardino de Sahagún que, por ser imprescindible para el conocimiento de la cultura y la lengua náhuatl, en octubre de 1992 fue registrada en la Memoria del Mundo de la UNESCO.
El objetivo de la “Cátedra Dr. Miguel León Portilla”, quedó centrado en la operación de un grupo de investigadores, cuya línea de trabajo profundice las enseñanzas de este egregio intelectual, colaborador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del Instituto Indigenista de México (INI-1948-2012) -que sustituyó al Departamento Autónomo de Asuntos Indígenas (DAAI-1941), fundado por el arqueólogo Alfonso Caso Andrade (1896-1970), el antropólogo Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996) y el indigenista Julio de la Fuente Chicoséin (1905-1970) y antecedente de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), nacida del decreto presidencial del 5 de julio del 2003.
Ayer y hoy, el conocimiento de nuestro pasado indígena, es un palimpsesto cotidiano. ¡Hasta el próximo palimpsesto!