Salamanca, Gto.- Al sonido de la banda y del tambor, instrumento que él tocaba, amigos y familiares despidieron a Charly, una joven alegre de apenas 20 años en San José de Temascatío. En el mismo templo despidieron también a Brayan, quien fuera su amigo desde niño.

En sus manos su familia tomaba su casco de fútbol americano, que era una de sus grandes aficiones y el deporte que más le apasionaba. Estaba a un año de concluir su carrera universitaria.

El día de los hechos ocurridos en las canchas de Loma de Flores, no se encontraba en el campo de juego, pero si apoyando en el traslado del equipo de sonido, una actividad que formaba parte de su trabajo.

Quienes lo conocieron dicen que fue un chavo cercano y amable, que dejó huella entre quienes convivieron con él y con un gran corazón.

“Él tenia mucha nobleza con toda la gente; no se metía con nadie. La música era parte de su vida y de su familia. Incluso, junto con sus papás, tenía un grupo norteño. Su ausencia se siente y sentirá mucho; él era un amor con todos”, compartió un primo de Charly.

“Encuentro Norteño” es el nombre de la banda que años atrás formaría con sus padres, y que llenaría de alegría las fiestas y convivios. Hoy muchas de esas personas, a las que les regaló una sonrisa, se despiden de él entre flores y muestras de cariño.

Brayan deja vacío en quienes lo quisieron

Su historia no es muy diferente a la de Brayan, a quien también despidieron con una misa de cuerpo presente en el mismo templo de la comunidad.

Un joven sueños con apenas 21 años, que estaba lleno de vida, con sueños y anhelos que comenzaban a tomar forma.

Su ausencia deja un profundo vacío entre familiares, amistades y conocidos que hoy lo recuerdan con cariño. Este día, Brayan fue despedido entre el repique de campanas y los aplausos de la comunidad, como muestra del respeto y afecto que le tenían.

Posteriormente, su cortejo fue acompañado hasta el panteón, donde familiares y amigos le dieron el último adiós.

Ambos eran conocidos desde niños. La comunidad los vio crecer y acompañó distintas etapas de su vida. La ausencia no solo duele a sus familias, sino a toda Loma de Flores, que los recuerdan a ambos y a otras vicitmas.

“Nos duele mucho porque los vimos a todos ellos desde chiquitos. Esto es injusto y nos duele a todos, porque pagaron justos por pecadores. Yo los conocian, eran jovenes que se dedicaban a sus cosas, que empiezan a crecer y hoy otros trancaron sus vidas, y ya se las cortaron”, dijo Socorro habitante de la comunidad.

En sus recuerdos ellos son niños que van por las calles, o en las mañanas caminando de las manos de sus madres, rumbo a la escuela.