Silao, Guanajuato.- La desaparición de Urías Martínez Mateos, el joven de 26 años originario de Veracruz y a quien se le perdió el rastro en el municipio de Silao tras aceptar una oferta de trabajo, ha puesto bajo la lupa los métodos de operación de un alarmante esquema de reclutamiento mediante redes sociales, las falsas promesas laborales y la inacción de las autoridades gubernamentales.

Desde su casa en la ciudad de Coatzacoalcos, María Trinidad Salvador narró cómo su esposo encontró, a través de Facebook, una oferta de trabajo que, con la ilusión de comprar un terreno y construir una casa para su familia, lo llevó hasta la comunidad de Medio Sitio, en territorio guanajuatense, donde se encuentran las instalaciones de la empresa Agrizar, dedicada al cultivo de frutos rojos, espárragos, pimientos y tomates.

De acuerdo con su testimonio, el proceso para captar a Urías y a otros jornaleros comenzó en redes sociales. La oferta les prometía un empleo temporal por un periodo de cuatro meses en un invernadero de la zona del Bajío, con la garantía de que se les otorgaría seguridad social inmediata una vez que llegaran a las instalaciones.

El reclutamiento se hizo a través de publicaciones en Facebook, donde se adjuntaba un enlace directo para iniciar conversaciones mediante la aplicación WhatsApp. El primer contacto que hizo Urías fue el 27 de abril y el supuesto contrato se fechó para el día siguiente. En Coatzacoalcos, los reclutadores habrían citado a los trabajadores en puntos concurridos, como una sucursal de la tienda departamental Soriana y en zonas específicas, como la central de autobuses local.

“Cuando él mandó mensaje me dijo: ‘Mire, ya contacté trabajo para Guanajuato, Silao; el contrato sale el 28 de abril para allá’. Bueno, le dije yo: ‘Está bien, si vas a ir a trabajar para allá, nada más cuídate porque no conoces allá’”.

Para no levantar sospechas y asegurar el traslado, los contratistas se comunicaron mediante notas de voz a través de dicha aplicación de mensajería instantánea, mediante las que se daban instrucciones específicas acerca de cómo debían ir vestidos, sirviendo la ropa como un código de identificación para subirlos a autobuses particulares. Estas unidades operaban con retrasos intencionales, recogiendo a los grupos hasta el mediodía, pese a que los habían citado por la mañana.

En busca de una mejor calidad de vida para sus seres queridos, Urías llegó al municipio de Silao el 29 de abril. Ese mismo día confirmó vía telefónica a su esposa que ya se encontraba laborando y les solicitó datos para darlo de alta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). No obstante, desde un inicio lo notaron en un tono de presión y como si sus llamadas fueran vigiladas.

Redes sociales habrían sido utilizadas para enganchar jornaleros con falsas ofertas laborales. Foto: Especial

Aunque, a través de una videollamada, María Trinidad constató que el joven se encontraba en campos de cultivo aparentemente de chile, pepino y tomate, su estancia formal duró tan solo tres días. El 5 de mayo, alrededor de las 9:00 de la noche, junto con otros cuatro compañeros, habría sido expulsado de las instalaciones agroindustriales, sin un motivo claro para la familia.

Su testimonio revela que, tras quedarse sin dinero y sin alimentos, Urías caminó hasta refugiarse en la comunidad de Medio Sitio, cerca de una zona conocida como “El Potrero”, donde dos parejas de personas recolectoras de fierro y lata aparentemente le brindaron posada en una pequeña vivienda que no cuenta con servicios básicos. En la iglesia local se le habría prestado apoyo para recargar, durante una hora al día, la batería de su teléfono celular, desde el que mantenía un contacto que se volvió cada vez más impredecible.

“A él lo sacaron para afuera… Como yo ya de noche dejo el teléfono apagado, hasta otro día él me marcó en la mañana y me dijo: ‘Me sacaron del campo…’. Los pepenadores se lo llevaron y le dieron posada en su casa, donde no hay agua y no hay luz. Lo único que supe es que estaba en Medio Sitio y El Potrero”.

Urías le pidió a su esposa urgente respaldo económico para regresar a su tierra de origen, lo que la motivó a comunicarse con personal de Agrisar, la empresa inicialmente señalada por el joven. Presuntamente una trabajadora social se deslindó de la firma de reclutamiento y sugirió que pudo ser contratado por otra empresa, pero no obtuvo una respuesta clara. Días después, María Trinidad descubrió un patrón de engaños similares: una familiar suyo estuvo a punto de ser reclutada por la misma red, bajo las mismas indicaciones de vestimenta en las paradas de autobús; la partida sería el 15 de mayo, pero la unidad nunca llegó.

Con incertidumbre y una evidente angustia, la también madre compartió que la última llamada ocurrió el 12 de mayo. “Lo escuché raro, porque fue una palabra como si lo estuvieran mirando, o no sé. Porque en la llamada que me hizo me dijo: Mija, si yo te marco, pero te voy a marcar hasta en la noche, para que vayas sabiendo. Me colgó, pero sentí una sensación rara de que algo no estaba cuadrando bien”. De inmediato trato de comunicarse con él, pero el número de su esposo desvió directamente al buzón y desde ahí no volvió a tener contacto con él.

Antes de salir de su lugar de residencia, el joven trabajaba como ayudante en una pollería.

“Se fue asegurado de que él sintió que sí iba a trabajar, iba a echarle ganas…estoy muy desesperada porque aparezca, porque hay alguien en casa que lo está esperando”.

María Trinidad reprochó que las autoridades de Veracruz se negaron inicialmente a procesar la fecha de búsqueda, al alegar que el hecho ocurrió en otra entidad e incluso llegó a recibir comentarios insensibles como que “solamente se te ayudaría cuando esté muerto”. La familia no cuenta con recursos económicos para viajar al estado de Guanajuato y encabezar una búsqueda presencial de Urías, por lo que han hecho un llamado a la ciudadanía a colaborar de manera activa.

A través de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, el Gobierno del Estado de Guanajuato ya entabló comunicación con la familia y se emitió la ficha de búsqueda con folio CEBP/1498/2026 para impulsar la localización de Urías Martínez, de quien se describió que es de tes morena clara, complexión delgada, cara cuadrada, labios gruesos y ojos negros. Además, que en sus piernas cuenta con una marca de nacimiento.

Según las convocatorias difundidas en redes sociales, se ofrece a los candidatos a trabajar en los invernaderos de Agrizar el pago salarial semanal, contrato de trabajo por cuatro meses, pago de horas extras, servicio médico dentro del campo de cultivo, prestaciones de ley, servicio de comedor, dormitorios con servicios incluidos y canchas deportivas. Las vacantes ofertadas son para ayudante en general, fumigación, cosecha y limpieza de invernadero.

Noticias de búsqueda de personas en Guanajuato:

Buscan a Carol, Ángel y José Antonio, desaparecidos en Guanajuato

Piden ayuda para localizar a 2 menores, un hombre y una mujer en Guanajuato

Activan alerta por cinco menores, una mujer y un hombre reportados como desaparecidos en Guanajuato