Guanajuato, Guanajuato.- La noche fría no frena el calor ni el sentimiento en las escalinatas de la Alhóndiga de Granaditas durante el Festival Cervantino. Familias enteras, madres, padres, hijas e hijos se dan cita previo al inicio del Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato (BAFUG). Carteles en mano, enamorados de bailarinas, enamoradas de bailarines y una que otra porra se dejan ver entre el público, mientras autoridades como la alcaldesa Samantha Smith Gutiérrez y su esposo, Alejandro Navarro Saldaña, se muestran con sombrero entre la gente.
Pasadas las 7 de la noche, la fiesta se viene arriba con ritmos norteños y el montaje “El tradicional ritmo de los norteños”. Con atuendos coloridos y tradicionales del norte de nuestro país, el ballet universitario conquista en cada paso y taconazo.





Fotos: Francisco Meléndez
Hacia las 7:15 salen a escena los acordeones, con tres hombres tocando el intro de “Si Adelita quisiera ser mi novia”. Los acordeones tocan, la gente aplaude y el ambiente se da como en casa, como es el FIC de Guanajuato, en el festival que nació en las entrañas de su institución.
A pulmón abierto, la Alhóndiga canta:







Fotos: Francisco Meléndez
“Porque la joven que amaba algún tiempo ahora es dueña de otro corazón, como a las 11 se marcha Lupita, se va a embarcar en un buque de vapor”. El público sigue con “Tú, mi chiquita, finges no mirarme, ponte muy contenta porque estoy yo aquí”, hasta que el verso “Currucucú, le cantaba el palomito…” hace sentir la garganta un tanto triste y seca.
Sigue una fiesta de vendimia donde el ballet hace la escenificación de una celebración tradicional, con pisotones sobre las uvas y hombres lanzándose en brazos al aire, adornando esta pintoresca escena.







Fotos: Francisco Meléndez
Bajo la dirección del maestro Roberto Martínez Rocha y con la música en vivo de Polka Cero, el Conjunto Norteño Zambrano y Son Mi Tierra, el recorrido transita por el calabaceado de Baja California, el chotis de Durango, las polkas revolucionarias de Chihuahua, la estampa de Nuevo León y el cuadro de Tamaulipas, “Entre la polka y el chaverán”, luciendo las tradicionales cueras en honor al estado invitado de este Cervantino.







Fotos: Francisco Meléndez
El baile siguió y siguió, y el ballet de la UG cumplió con su gente y con el festival que nació en las entrañas de su institución. La música norteña adornó la noche y el baile conquistó.







Fotos: Francisco Meléndez
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