Glaciares en riesgo: tragedia en Nepal reaviva críticas a la reforma de Milei en Argentina

Ciudad de México, México.- La tragedia provocada por el colapso de una masa de hielo en el Himalaya de Nepal volvió a poner bajo la lupa la situación de los glaciares en Argentina y reavivó las críticas contra la reforma de la Ley de Protección de Glaciares impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

Aunque especialistas advierten que los ecosistemas de Nepal y Argentina presentan diferencias importantes y que no es posible establecer una relación directa entre ambos acontecimientos, consideran que lo ocurrido en Asia evidencia los efectos que el retroceso de los glaciares y el calentamiento global están teniendo en distintas regiones del planeta.

La preocupación en Argentina se centra, además, en los cambios aprobados este año a la legislación que protege estos ecosistemas, debido a que la nueva normativa permite determinadas actividades extractivas en zonas cercanas a los glaciares.

“Los ecosistemas son completamente distintos y no podemos decir que vaya a pasar en Argentina, pero lo que ocurrió en Nepal es una advertencia de lo que está pasando a nivel mundial con los glaciares y su retroceso”, señaló Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de Greenpeace.

¿Cuántos glaciares tiene Argentina?

Argentina cuenta con 16 mil 968 cuerpos de hielo, que en conjunto abarcan una superficie aproximada de 8 mil 484 kilómetros cuadrados.

Los glaciares argentinos se encuentran principalmente en la cordillera de los Andes y tienen una importancia que va mucho más allá de su valor paisajístico: constituyen reservas estratégicas de agua y participan en la regulación de los ciclos hídricos.

El colapso de hielo en Nepal encendió las alertas en Argentina por la reforma de la Ley de Glaciares y sus posibles efectos sobre el agua (Foto: Twitter)

El retroceso de estos ecosistemas ya es una realidad. En 2024, Argentina reconoció oficialmente que el incremento de las temperaturas había provocado durante las últimas décadas la pérdida de masa y el retroceso de prácticamente todos los glaciares andinos de la Patagonia sur.

Entre ellos se encuentra el Perito Moreno, uno de los glaciares más emblemáticos del país y reconocido como Patrimonio de la Humanidad desde 1981.

La situación preocupa especialmente porque una parte de la población depende del agua procedente del deshielo para actividades esenciales como el consumo, el riego agrícola y la generación de energía.

De acuerdo con Rossi Serra, entre 18 y 20 por ciento de los argentinos depende directamente del agua proveniente del deshielo de glaciares y ambientes periglaciales.

¿Qué cambió con la reforma de la Ley de Glaciares de Milei?

Argentina fue uno de los primeros países de América Latina en establecer una legislación específica para proteger los glaciares. En 2010 aprobó una ley que los reconoció como reservas estratégicas de agua y estableció restricciones para determinadas actividades económicas.

La reforma promovida por el Gobierno de Milei modificó ese esquema de protección y otorgó a las provincias un papel central para determinar qué zonas periglaciales pueden ser utilizadas para proyectos productivos.

Uno de los puntos más cuestionados por las organizaciones ambientalistas es la posibilidad de autorizar proyectos mineros en áreas periglaciales cuando las autoridades provinciales determinen que esos territorios no contienen reservas estratégicas de agua.

Los críticos consideran que esta disposición puede generar criterios diferentes entre provincias y abrir la puerta a proyectos extractivos en ecosistemas particularmente vulnerables.

La modificación se aprobó además en un momento de fuerte impulso a la actividad minera argentina, especialmente en sectores como el litio, el cobre y el oro, favorecidos por incentivos fiscales destinados a atraer inversiones.

Ambientalistas advierten por el impacto de la minería

El colapso de hielo en Nepal encendió las alertas en Argentina por la reforma de la Ley de Glaciares y sus posibles efectos sobre el agua (Foto: Twitter)

Las organizaciones ambientales sostienen que las actividades mineras pueden generar riesgos adicionales para ecosistemas que ya enfrentan los efectos del cambio climático.

Cristian Fernández, coordinador del área legal de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), explicó que la explotación minera puede implicar la utilización de explosivos, la construcción de depósitos de residuos y el manejo de sustancias químicas.

Uno de los principales riesgos señalados por los ambientalistas es que contaminantes utilizados o generados durante los procesos mineros puedan llegar a las aguas subterráneas y, posteriormente, afectar los sistemas hídricos conectados con los ríos.

También existe preocupación por posibles fallas o colapsos de las estructuras destinadas a almacenar residuos mineros.

Para Greenpeace, el problema debe analizarse considerando que los glaciares constituyen una reserva fundamental de agua dulce y desempeñan un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas.

Por ello, la organización considera que permitir actividades extractivas en sus áreas de influencia puede incrementar la presión sobre territorios que ya están siendo afectados por el aumento de las temperaturas.

¿Qué tiene que ver Nepal con los glaciares de Argentina?

El colapso de hielo en Nepal encendió las alertas en Argentina por la reforma de la Ley de Glaciares y sus posibles efectos sobre el agua (Foto: Twitter)

El desastre ocurrido en Nepal no significa que Argentina enfrente necesariamente el mismo escenario. Los ecosistemas, las condiciones geográficas y los procesos que intervienen en cada región son diferentes.

Sin embargo, especialistas argentinos consideran que la tragedia funciona como una advertencia sobre la vulnerabilidad de las zonas de montaña ante los cambios que está provocando el calentamiento global.

El retroceso de los glaciares puede modificar la disponibilidad de agua y alterar los sistemas naturales que dependen del hielo. En determinadas circunstancias, además, la pérdida de estabilidad de masas de hielo puede aumentar el riesgo de deslizamientos, avalanchas o inundaciones.

Por ello, organizaciones ambientalistas sostienen que la protección de los glaciares debe considerar tanto los efectos del cambio climático como las actividades económicas que se desarrollan en sus alrededores.