Para que la crianza sea viable y fluida en la adolescencia se requiere construir un vínculo parento-filial seguro con las hijas e hijos en la infancia y conservarlo y fortalecerlo en la adolescencia. Las y los adolescentes que tienen un vínculo de este tipo, suelen colaborar y tener consideración con la autoridad.

Pero ¿cómo lograr un vínculo de esta categoría? A continuación, te comparto algunos recursos prácticos y concretos que puedes utilizar en la vida cotidiana, con base a contenidos producidos para un curso de UNICEF:

  • Conexión emocional: Abrázale, háblale con cariño, contacta visualmente, o quédate a su lado cuando sufra emocionalmente. La conexión le ayuda a calmarse, a reflexionar sus decisiones y a desenvolverse mejor.
  • Sé gentil y firme al mismo tiempo: La gentileza implica amabilidad y respeto a tu hija o hijo. La firmeza no significa violencia ni autoritarismo, sino fortaleza y claridad para ofrecerle directrices y proporcionar guía e instrucciones claras.
  • Participa de su mundo: Involúcrate y participa en actividades que le gustan donde pueda encausar su energía, sus emociones y su creatividad, por ejemplo, deporte, lectura, juegos de mesa, labor social, etcétera. Esto le hará sentirse valioso y a ti te permitirá conocerle, lo cual abrirá la puerta a la comunicación y su mundo interior.
  • Utiliza el sentido del humor: Bromea con tu hijo o hija acerca de las situaciones que tiene que resolver en el día a día. La risa reduce los momentos de tensión. Además, es bueno dejar la seriedad a un lado de vez en cuando.
  • Celebrar en familia los logros obtenidos y los retos superados: No dejes pasar de largo los pequeños y grandes triunfos y éxitos de tu hija o hijo, tampoco la superación de los retos que la vida cotidiana presenta. Los festejos en familia fortalecen la autoestima, la autoimagen de la niña, niño o adolescente y confirman el cariño que su familia le tiene.
  • Establecimiento de acuerdos: Hacer acuerdos en lugar de recurrir a imposiciones, castigos o regaños, proporciona confianza, seguridad y estimula la responsabilidad de tu hija o hijo.
  • Acompañamiento y manejo de emociones e impulsos: Permite y facilita su expresión con tu cercanía respetuosa. Valida sus emociones (no las juzgues, critiques o minimices): Facilita la regulación de la emoción. Recuérdale que las emociones y su expresión son válidas, pero no se vale destruirse o destruir con ellas.
  • Dale tiempo y espacio: Cuando las emociones están totalmente desbordadas y negociar, dialogar y convencer ya no es posible, tu papel como persona adulta es poner en marcha alguna alternativa que le calme, por ejemplo, proponerle alguna actividad que sirva de válvula de escape y le enfríe.
  • En ocasiones sólo necesitan algunos minutos a solas para recuperarse, recurriendo a sus propios recursos (respirar, tomar un vaso con agua, mojarse la cara, hablar por teléfono con una amistad, oír música, etcétera.) En este caso, la persona adulta respeta su petición de espacio, al mismo tiempo que le ratifica su disposición para acompañarle: “Me quedaré cerca por si me necesitas.”
  • Ayuda de otras personas: La participación de otra persona puede ser un recurso inestimable para evitar enfrentamientos explosivos entre madres/padres e hijas/hijos; puede tratarse de una tía o tío, una abuela o abuelo, una amistad de la familia o una profesora o profesor en quien ambos confíen.
  • Reflexiona: De vez en cuando haz un alto para pensar acerca de tu papel como mamá, papá o persona cuidadora; monitorea tus prácticas de crianza y el efecto que tienen en el desarrollo de tu hija o hijo, identifica lo que sueñas para su futuro y el de la familia, así también identifica las necesidades de autocuidado que se te presentan.

Hazle sentir a tu hija o hijo que cuentan contigo en todo momento y, que sin importar la gravedad del problema en el que se hayan metido, o la falta que haya cometido, le escucharás, acompañarás y ayudarás a salir adelante de la situación.

Recuerda que en el caso de las y los adolescentes, aunque por momentos parecieran autosuficientes, aún te necesitan a su lado.