Irapuato, Guanajuato.- La extracción de agua de pozos cada vez más profundos en Irapuato incrementó el riesgo de encontrar contaminantes de origen natural, entre ellos arsénico, flúor y cadmio, reconoció el director de la Junta de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Irapuato (Japami), Ricardo Holguín Santana.
El funcionario explicó que las características geológicas de la región podían propiciar la presencia de estos elementos en el agua subterránea, algunos de los cuales representaban un riesgo para la salud si superaban los parámetros permitidos para el consumo humano.
“En la medida en que extraemos el agua a mayores profundidades, corremos el riesgo de encontrar contaminantes de origen natural”, señaló.

Ante esta situación, indicó que la Japami contaba con mecanismos para atender los casos en los que se detectaran concentraciones que requirieran tratamiento, entre ellos, la instalación de plantas purificadoras para el abastecimiento de agua destinada al consumo humano.
Holguín Santana explicó que la Secretaría de Salud revisaba la calidad del agua suministrada a la población y emitía recomendaciones para que el organismo operador cumpliera con los parámetros establecidos en la Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1, que fija los límites permisibles de calidad del agua para uso y consumo humano.
A partir de estas revisiones, la Japami debía determinar las acciones necesarias para reducir la presencia de contaminantes y evitar afectaciones a la población.
El director reconoció que se trata de un problema complejo debido a las condiciones geológicas de la zona, pues algunos elementos podían encontrarse de manera natural en las fuentes subterráneas de abastecimiento.
Entre las sustancias que mencionó estuvieron el arsénico, el flúor y el cadmio, además de otros metales cuya presencia debía vigilarse por sus posibles efectos en la salud.
“Con la revisión que nos hace la Secretaría de Salud para cumplir con la norma, una vez que nos revisa y nos hace recomendaciones, hacemos ese tipo de acciones para cumplir con la norma para el abastecimiento de la ciudadanía”, explicó.
El funcionario municipal también aclaró que el sarro que suele acumularse en tuberías, llaves y otros objetos en contacto con el agua era un fenómeno distinto de la contaminación por metales, pues se relacionaba con la acumulación de sales.
La presencia de sarro, por sí sola, no permitía determinar si el agua contenía sustancias que pudieran representar un riesgo sanitario, por lo que su calidad debía evaluarse mediante análisis específicos.
Sobre los problemas de contaminación del agua potable reportados en Jalisco, Holguín Santana dijo que no conocía con exactitud las causas de esa situación, aunque advirtió que en Guanajuato también existían riesgos asociados con las características del agua extraída de los acuíferos.
Por ello, sostuvo que las revisiones sanitarias y los tratamientos eran necesarios para mantener el suministro dentro de los parámetros establecidos.

El director no precisó qué pozos de Irapuato presentaban concentraciones de estos elementos ni informó los resultados más recientes de los análisis realizados al agua que llegaba a los hogares. Tampoco detalló las concentraciones detectadas de cada contaminante.
La vigilancia de estos componentes resulta relevante debido a que la presencia de contaminantes naturales no siempre puede identificarse por el aspecto, el olor o el sabor del agua, sino que requiere pruebas de laboratorio que permitan conocer su concentración y determinar si cumple con las condiciones para el consumo humano.
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