Cuando hablamos de la práctica del deporte a nivel recreativo o amateur, tenemos que detenernos en los registros que hay para con las mujeres: no son las más participativas, pero, curiosamente, sí son más constantes.

La última actualización del Módulo de la Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que se marcó hasta el año pasado consideró que al hablar de ‘disciplina’ ante la activación física, apenas un 20.7 por ciento de las mujeres de 12 años y más activas físicamente realizan la práctica durante 1 o 2 días. Los hombres, en este caso, alcanzan hasta el 33.6 por ciento.

El asunto nos muestra otra cara al hablar de constancia: en la práctica de 3 a 5 días, de acuerdo con este mismo recopilado del INEGI, la participación de las mujeres se eleva al 50.9 por ciento del total, mientras que los hombres ya se quedan en el 41.5 de la población. Esto se amplifica al considerar el margen de práctica deportiva de 6 a 7 días, lo que podríamos considerar una práctica intensa y la máxima ‘disciplina’, y para lo que se toman en cuenta el porcentaje de 28.4 por ciento de mujeres que logran activarse todos los días de la semana, contra apenas el 24.9 por ciento de los hombres.

Sí, considerar estos datos arrojados desde la encuesta del INEGI nos puede situar ante el concepto de ‘disciplina’… tan importante, pero tan abaratado y mal utilizado en nuestros tiempos. Pero, también, nos debe de sumar a la conversación de aspectos multifactoriales que abonan o perjudican ante la intención de las personas de activarse físicamente.

Para abarcar un poco más del entendimiento del deporte y su práctica, tendríamos que adentrarnos en lo que tenemos -y en nuestras ‘dolencias’- como sociedad: habrá que correlacionar el tiempo libre, los salarios, las labores personales, familiares y muy propias del tiempo que transitamos. Solo así podríamos contextualizar lo que de verdad implica practicar una disciplina deportiva mediante su giro amateur o recreativo.

Y en el caso de las mujeres, las cifras pueden resultar estridentes: se denota más constancia, pero lo cierto es que también hay que referenciar las necesidades de entornos libres de violencia durante la práctica deportiva, además de que existan las condiciones de seguridad, equidad, y más. Ya hay algunos avances desde programas gubernamentales, equipos deportivos y esfuerzos individuales, pero falta que el día a día, realmente, nos permita corroborar esa ‘igualdad’ ante el acceso y las oportunidades.

Al final, aunque un bloque de las cifras nacionales nos remita a la mayor constancia de las mujeres en los entornos deportivos (particularmente en espacios privados), lo cierto es que nuestra mayor referencia está en el hecho de que en México, un 46.7 por ciento de los hombres de 12 años y más son activos físicamente en su tiempo libre, mientras que el porcentaje de las mujeres es menor, y se encuentra en el 37.4 por ciento. Es decir, apenas 4 de cada 10 mujeres son activas físicamente… y es que nos falta, aún, que las condiciones sociales sean idóneas.