Irapuato, Gto.- Con más de 32 años dedicada al comercio, Mirta Ramírez Hidalgo es una de las comerciantes más conocidas y queridas del Mercadito Guerrero.
Para todos es simplemente “La Güera”, un apodo que refleja la cercanía y el cariño que ha construido con su clientela a lo largo de los años. Ella sabe que detrás de cada venta hay una historia y, muchas veces, una amistad.
“Nosotros llegamos desde Michoacán, y todos mis tíos son comerciantes y nos gustó y aquí seguimos desde entonces. Ha sido padrísimo, una experiencia muy bonita, no nos cansa, tenemos salud y vida y disfrutamos a clientes de toda la vida”, comenta.
Más allá de un negocio, La Güera ofrece en Irapuato un espacio de convivencia y amistad
Para La Güera, el comercio va más allá del ingreso económico; es un espacio de convivencia y crecimiento personal.
“Mas que trabajo es algo bien padre, aquí he hecho amigas que vienen a tomarse café en la mañana. Mi vida ha sido brillante, he tenido una familia bonita, la familia que formé con mis hijos, ellos son mi motivación”, dice.
Su fe es parte fundamental de su jornada diaria. Devota de San Judítas Tadeo, asegura que es quien la acompaña durante su horario, cuida a los comerciantes y los libra de las personas malas.
Sus hijos no se han dedicado al comercio, pero agradece que gracias a su trabajo ha podido seguir sacándolos adelante y apoyando su crecimiento personal y estudiantil.
“Que descubran otro mundo diferente al de nosotros, que la vida les enseñe un camino diferente pero que si a ellos les gusta pues el comercio siempre será una profesión muy noble, muy buena. Solo el tiempo lo dirá”, dijo.

En más de tres décadas, La Güera ha aprendido a valorar tanto las buenas como las malas temporadas. Sabe que las rachas difíciles son inevitables, pero también necesarias para crecer.
“Tantos años nos sentimos como una familia. La gente espera ese día de nuestro aniversario y la gente viene y te motiva tanto que te hace seguir creciendo. Tenemos clientes que se vuelven amigos, y parte de la familia”
Reconoce que las adversidades son parte del camino, pero asegura que gracias a esos clientes fieles, las cargas se vuelven menos pesadas.
Con la experiencia que le han dado los años, también envía un mensaje a las nuevas generaciones, a quienes invita a prepararse, rodearse de personas positivas y ver en el comercio una oportunidad.
“Yo he tenido muchos trabajadores, a los que les digo que antes de ser su patrona que hablen, que pregunten que se enseñen, y que al salir de aquí que aporten allá afuera. Hoy la mayoría de los jóvenes están perdidos, por eso hay que motivarlos y transmitirles con ejemplo que sí se puede”, comenta.

Para ella, el secreto ha sido la gratitud y la perseverancia. “El secreto yo creo que lo más importante es venir de un lugar nivel bajito y cuando la vida te ayuda a salir adelante es ser agradecido, y tener a Dios, que él guíe y eso siempre te va a ayudar”, dice.
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