Cuando hay buenas noticias, hay que celebrarlas. México sigue siendo un destino atractivo para los turistas. Durante el primer semestre del año, la entrada de divisas producidas por la llegada de turistas internacionales al país aumentó 36.3 por ciento en comparación con los niveles previos a la pandemia. El dato es para festejarse. En la primera mitad del 2020, el flujo de turistas se detuvo porque el mundo se encerró en sus casas. Hoy, el sector turístico, reporta un aumento de 6.9 por ciento con respecto al mismo periodo de 2023, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El turismo se contabiliza para efectos de la fórmula del Producto Interno Bruto como una exportación. El sector turístico sumó durante la primera mitad del año, una derrama económica por visitantes extranjeros de poco más de 16 mil 267 millones de dólares. Esto causa alegría cuando las expectativas para el mes de septiembre en torno a variables macroeconómicas no son nada optimistas. La inflación subyacente sigue al alza y eso es percibido por los mercados como una debilidad de la economía del país. Y, si a eso se le suma la incertidumbre que causa un cambio de gobierno y las reformas que ha propuesto el presidente saliente y que la presidenta entrante apoyará, el incremento de turistas es una noticia que refresca en tiempos candentes.
Los datos del INEGI marcan un punto de quiebre. Es necesario recordar que la crisis sanitaria derrumbó al turismo no sólo en México sino en todo el planeta. A nuestro país le impactó negativamente y la recuperación ha costado trabajo. El flujo de divisas por turistas internacionales se redujo hasta 5 mil 770 millones de dólares durante 2020, el año en el que se registró el mayor impacto de las restricciones de viaje en todo el mundo.
Los números nos ayudan a dimensionar el grado de avance del sector turismo. El gasto medio de los turistas durante el primer semestre de 2024 fue de 744.5 dólares, para un alza de 0.5 por ciento anual, y 200 dólares más que los erogados por los extranjeros que llegaron a México en el mismo periodo del 2019. Es decir, los visitantes que llegan de fuera de nuestras fronteras traen ganas de sacar la cartera más frecuentemente y de dejarnos más de su dinerito.
Por otro lado, el flujo de turistas internacionales hacia México continúa creciendo y, durante junio, el ingreso de viajeros extranjeros aumentó 2.9 por ciento en comparación con el mismo mes del año pasado, informó el INEGI. Entiendo que tampoco hay que echar las campanas al vuelo. El flujo de turistas internacionales tuvo una recuperación heterogénea tras la pandemia. Es cierto que el sector no ha podido recuperar sus niveles previos a la pandemia, que en el pasado teníamos mejores números, pero ya se ha colocado cerca de las cifras reportadas en 2019.
Hay varios puntos de mejora en los que debemos trabajar. Es cierto que los turistas están llegando a México, pero las zonas del Bajío y el Norte continúan sin recuperar los niveles prepandémicos. Eso es lo malo. Lo bueno es que las divisas relacionadas con la actividad turística de extranjeros en México siguen alcanzando niveles récord, pero la gente no está llegando a estas regiones. Nuestras joyas turísticas no han logrado recobrar ese interés que generó, ese auge que nos llevaba a ver a tantos visitantes caminando por nuestros pueblos. Hay, sí. Pero, son menos.
Las razones por las que los turistas no están llegando a nuestros destinos son evidentes y por todos conocidas. Es preciso hacer un esfuerzo para garantizar la seguridad de los que llegan a visitar. Es necesario que ellos se sientan tranquilos y en paz. Nuestra oferta gastronómica, cultural y vitivinícola es competitiva. Es atractiva.
A nuestro favor tenemos ser una nación hospitalaria, nuestra gente es amable y sabemos atender a nuestras visitas. Tenemos que comprometernos para que esas personas regresen a ver nuestra belleza. Su llegada traerá beneficios y progreso.
