México enfrenta un déficit de más de 800 unidades médicas para atender emergencias obstétricas: Early Institute

México atraviesa una situación de grandes desafíos en la atención de emergencias obstétricas que combina fragmentación institucional, insuficiencia de infraestructura hospitalaria y escasez de personal médico especializado, de acuerdo con el estudio “Atención a la salud materno-infantil y a las emergencias obstétricas durante el embarazo, parto y puerperio en México”, elaborado por Early Institute.

La investigación documenta que las emergencias obstétricas —complicaciones graves que pueden presentarse durante el embarazo, el parto o el puerperio— representan 19% de todos los egresos hospitalarios registrados en el país y hasta 61% de los egresos correspondientes a la atención materno-infantil. En 2023, estas complicaciones estuvieron asociadas a 4,871 defunciones, una cifra que el estudio atribuye a fallas estructurales que van más allá de la disponibilidad de recursos médicos.

Un sistema fragmentado que retrasa la atención

De acuerdo con el análisis de Early Institute, la coexistencia de distintas instituciones de salud —el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de Salud— genera brechas de atención y demoras críticas en momentos donde cada minuto puede ser determinante para salvar la vida de una madre o un recién nacido.

Para atender este problema, desde 2009 existe el Convenio General de Colaboración para la Atención de Emergencias Obstétricas, un mecanismo diseñado para garantizar la atención de estos casos sin importar la institución a la que esté afiliada la paciente.

Sin embargo, el estudio advierte que su aplicación sigue siendo limitada y su impacto real, insuficiente, explicó el maestro Cándido Pérez, Coordinador de la investigación, durante una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado por Mónica Ancira, del Observatorio Materno Infantil del Departamento de Salud de la Universidad Iberoamericana y el Lic. Luis Alarcón, del equipo de investigación de Early Institute.

Déficit de infraestructura y personal especializado

Uno de los hallazgos más contundentes del estudio, precisaron, es la brecha entre la infraestructura existente y la que debería operar conforme a los estándares internacionales. En 2023, el país contaba con 469 unidades médicas adscritas al convenio, cuando —de acuerdo con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)— debería contar con 1,311 unidades, lo que representa un déficit de 842 unidades médicas a nivel nacional.

A esta carencia se suma la escasez de especialistas: el estudio detalla que la mayoría de las unidades disponibles cuenta con menos de 5 médicos ginecobstetras y 6 anestesiólogos, personal indispensable para responder de manera inmediata ante una emergencia obstétrica.

Las principales causas de muerte materna y neonatal

Cándido Pérez y Mónica Ancira hicieron hincapié en que el estudio identifica que las principales causas de mortalidad materna en México son las hemorragias posparto, la preeclampsia y la eclampsia, mientras que, en el caso de la mortalidad neonatal, las causas más frecuentes son la sepsis, la prematuridad, la insuficiencia respiratoria y la desnutrición fetal.

Adicionalmente, recalcaron, la investigación señala que el catálogo actual de emergencias obstétricas excluye al 35.5% de las causas que en la práctica clínica derivan en complicaciones graves, lo que limita la cobertura efectiva del convenio interinstitucional.

Guanajuato, un modelo a replicar

En contraste con el panorama nacional, el estudio destaca el caso de Guanajuato como un modelo exitoso de coordinación interinstitucional. La entidad ha implementado un sistema de específico obstétrico, el protocolo Código Mater y una red de comunicación eficaz entre unidades médicas, lo que ha permitido reducir tiempos de respuesta y mejorar la atención oportuna de las pacientes.

Subregistro: un obstáculo para las políticas públicas

El estudio también advierte sobre las fallas en los sistemas de registro de emergencias obstétricas, las cuales no solo dificultan los procesos de pago entre instituciones, sino que impiden el diseño de políticas públicas basadas en evidencia sólida y actualizada.

Diez recomendaciones para revertir la crisis

A partir de estos hallazgos, los investigadores de Early Institute plantearon diez recomendaciones dirigidas a las autoridades de salud y a los tomadores de decisiones:

Fortalecer y expandir el convenio como una red nacional obligatoria de atención obstétrica.

Ampliar las capacidades de las unidades de segundo nivel en los estados con mayor déficit: Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Puebla y Nuevo León.

Actualizar el catálogo de emergencias obstétricas para cubrir el 35.5% de causas actualmente excluidas.

Privilegiar el uso del convenio nacional sobre acuerdos locales con precios distintos.

Mejorar los registros y procesos de pago entre instituciones para garantizar transparencia y continuidad en la atención.

Capacitar al personal médico en todos los niveles de atención para una respuesta inmediata.

Adoptar un modelo de redes integradas de salud con comunicación eficiente y disponibilidad las 24 horas del día.

Fortalecer la prevención mediante el tamizaje oportuno desde el primer nivel de atención.

Reformar la Ley General de Salud para garantizar información clara y acceso universal y gratuito a la atención de emergencias obstétricas.

Implementar sistemas de información instantáneos y redes regionales integradas entre instituciones.

Un llamado urgente

El estudio de Early Institute concluye que, si bien México cuenta con un marco normativo sólido que en teoría garantiza la atención universal de las emergencias obstétricas, la persistencia de desigualdades territoriales, la insuficiencia de recursos y las fallas de coordinación interinstitucional siguen costando vidas de madres y recién nacidos en todo el país.

La investigación plantea que fortalecer el Convenio General de Colaboración para la Atención de Emergencias Obstétricas y cerrar la brecha de infraestructura identificada son pasos indispensables para que ninguna mujer o recién nacido pierda la vida por causas que, en la mayoría de los casos, son prevenibles y atendibles con oportunidad.

Fuente: Early Institute, “Atención a la salud materno-infantil y a las emergencias obstétricas durante el embarazo, parto y puerperio en México”, 2026.