Acámbaro, Gto.- Jesús Lemus, conocido como “El Monito”, murió la mañana de este martes y dejó una trayectoria ligada durante décadas al fútbol de Acámbaro, primero como jugador y posteriormente como formador de niños y jóvenes.
Su historia deportiva comenzó desde la infancia, cuando jugaba en la escuela Ávila Camacho bajo la orientación del maestro Garcilita, de acuerdo con el testimonio de su hermano Juanito.
Posteriormente se incorporó a las ligas infantiles, donde formó parte del equipo Crísar, dirigido en aquella época por el profesor conocido como “Pato” García, uno de los personajes que trabajaban con las categorías infantiles del fútbol local.
Su recorrido continuó por distintos equipos y categorías. Defendió los colores del Sanatorio San Diego en la categoría juvenil, posteriormente participó con un equipo de La Tiaza y más adelante llegó al Acadejo, conjunto que competía en Segunda Fuerza. Después pasó por los Trenistas y el Disco de Oro.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó alrededor de 1983 y 1984, cuando ingresó o debutó en la Tercera División profesional. De acuerdo con los recuerdos de su familia, habría disputado alrededor de ocho temporadas en esta categoría, durante una época en la que las campañas incluían partidos de ida y vuelta.
Su paso por la Tercera División representó una etapa importante en su vida deportiva, al competir en un nivel de mayor exigencia y enfrentarse a equipos fuera del ámbito municipal.
Paralelamente, continuó participando en las competencias de la Liga Municipal de Acámbaro. Entre los equipos con los que jugó se encuentran Zaragoza, además de conjuntos de Primera Fuerza o categoría Especial, así como la Preparatoria, Marketing y Rayón.
Después de concluir su etapa en la Tercera División debido a la edad, no se alejó de las canchas. Fue invitado a participar en el denominado Torneo de los Millones, donde disputó dos o tres temporadas bajo la dirección del licenciado Cuco.

También tuvo la oportunidad de probar suerte en Celaya, donde fue invitado por Jorge González Palacio para incorporarse a los Grises de Celaya y buscar una oportunidad en Segunda División.
Con el paso de los años, continuó vinculado al fútbol mediante las ligas de veteranos. Participó con Compadres, Importados y el Sección de Ferrocarril, además de tener presencia en la cancha del Crack y en competencias de fútbol rápido, donde nuevamente defendió los colores de Importados y Deportivo Carrousel.
Del jugador al formador
Sin embargo, una de las etapas más importantes de la trayectoria de Jesús Lemus llegó cuando dejó de ser protagonista dentro de la cancha para convertirse en formador de nuevas generaciones.
Durante sus últimos años vinculados al deporte se dedicó principalmente a trabajar con niños en la escuela de fútbol Amigos Futbolistas de Acámbaro (AFA). Por sus entrenamientos pasaron alrededor de 15 o 16 generaciones de niños y jóvenes.
Muchos llegaron cuando apenas tenían tres o cuatro años y crecieron dentro de la disciplina deportiva hasta convertirse en adolescentes.
Para Chucho, la formación no se limitaba a enseñar a patear un balón, realizar un pase o desempeñarse en una posición. De acuerdo con quienes conocieron su trabajo, buscaba inculcar disciplina, responsabilidad y valores a los niños y jóvenes que acudían a entrenar.
Su preocupación también iba más allá de la cancha. Buscaba que los menores encontraran en el deporte una alternativa para mantenerse alejados del consumo de alcohol y drogas, así como de otros ambientes que pudieran representar un riesgo para su desarrollo.

De esta manera, el fútbol se convirtió para él en una herramienta de formación y prevención.
Más allá de los equipos en los que jugó o las temporadas que disputó, Jesús Lemus dejó una huella entre las generaciones de niños y jóvenes que encontraron en él a un entrenador interesado en formar personas además de futbolistas.
Su trayectoria forma parte de la historia del fútbol de Acámbaro, desde las categorías infantiles y las ligas municipales hasta la Tercera División y los torneos de veteranos.
