Irapuato, Gto.- La migración de familias enteras desde comunidades del estado de Guanajuato a causa de la violencia y el crimen organizado se ha convertido en una realidad silenciosa pero cada vez más frecuente, advirtió el obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, quien alertó sobre el impacto humano y social que esta situación está dejando en la región.
El prelado señaló que muchas familias están abandonando sus hogares de manera discreta, sin anuncios ni protestas públicas, impulsadas por el miedo y la inseguridad que se vive en distintas comunidades, tanto urbanas como rurales.

“Muchas familias han salido de sus comunidades. Antes escuchábamos esto sobre todo en las ciudades, pero ahora se ha vuelto muy fuerte incluso en pequeñas comunidades”, expresó.
Obispo de Irapuato lamentó que estos desplazamientos no sean producto de decisiones voluntarias
Díaz Díaz lamentó que estos desplazamientos no sean producto de decisiones voluntarias, sino de la pérdida de condiciones mínimas de seguridad y dignidad, lo que ha generado un ambiente constante de dolor, tristeza y encierro entre la población.

Indicó que la violencia ha alterado profundamente la vida comunitaria, al grado de que celebraciones, fiestas patronales y actividades públicas han sido suspendidas o reducidas por temor a hechos delictivos, lo que refleja el control del miedo sobre la vida cotidiana.
“A veces da la impresión de que estamos en manos de los criminales. El dolor de las familias sigue muy latente, especialmente entre quienes han sufrido asesinatos o desapariciones”, señaló.

El obispo hizo un llamado a no minimizar la gravedad del problema con estadísticas optimistas, y subrayó que la migración forzada es una de las consecuencias más dolorosas de la inseguridad.
Asimismo, exhortó a que tanto la Iglesia como las autoridades y la sociedad en general asuman su responsabilidad en la construcción de la paz, sin evadir culpas ni trasladar responsabilidades.
“No se trata de echarnos la bolita unos a otros, sino de trabajar juntos para rescatar la dignidad de cada persona y reconstruir el tejido social”, enfatizó.
Finalmente, advirtió que esta situación no es exclusiva de Guanajuato, sino que forma parte de una crisis nacional que requiere acciones urgentes y coordinadas para evitar que más comunidades sigan vaciándose en estos “escapes silenciosos” provocados por el miedo.
