Acámbaro, Guanajuato.- A pesar del ambiente de incertidumbre que prevalece tras los recientes hechos delictivos registrados en el país, algunos comerciantes de Acámbaro han decidido retomar sus actividades con la esperanza de que la situación se normalice en los próximos días.
Pedro, quien desde hace varios años se dedica a la venta de imágenes religiosas, fue uno de los pocos vendedores que este lunes se instaló en la entrada al atrio parroquial. Como lo hace cotidianamente, colocó su mercancía desde temprana hora, decidido a no suspender su jornada laboral pese al temor que persiste entre la población.
El comerciante relató que el domingo, luego de la misa del mediodía, la zona centro comenzó a quedarse prácticamente sola. La disminución repentina de personas impactó directamente en sus ventas, a pesar de que los domingos suelen ser de los mejores días para su actividad comercial.
“Después de la misa, la gente empezó a irse y ya no hubo movimiento. Normalmente el domingo es cuando más vendemos, pero ahora fue muy diferente”, comentó.
No obstante, aseguró que no tiene miedo de que ocurra algún acto delictivo en la zona, por lo que decidió continuar trabajando como de costumbre. Señaló que detener su actividad representaría un golpe aún mayor a su economía familiar.

“Hay que seguir adelante. Si no trabajamos, no hay ingresos”, expresó.
Rosa, otra comerciante que también resultó afectada por la baja afluencia de clientes, coincidió en que la situación ha sido complicada. Sin embargo, al igual que Pedro, optó por instalar su puesto y enfrentar la incertidumbre.
“De por sí las ventas han estado bajas y, si dejamos de venir, es peor, porque no alcanzamos a cubrir los gastos que tenemos. No queda más que encomendarnos a Dios y seguir trabajando”, detalló.
Ambos vendedores señalaron que la disminución en la presencia de visitantes en el centro de la ciudad ha sido notoria desde el domingo, cuando muchas personas optaron por resguardarse en sus hogares ante el clima de inseguridad.
A pesar del panorama adverso, mantienen la esperanza de que en los próximos días la ciudadanía retome sus actividades con normalidad y se reactive el movimiento comercial en la zona, ya que de ello dependen decenas de familias que subsisten del comercio formal e informal.
Mientras tanto, quienes decidieron abrir sus puestos lo hacen con cautela, pero también con la convicción de que el trabajo diario es la única vía para sostener sus hogares en medio de la incertidumbre.
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