De acuerdo con el portavoz militar paquistaní, el teniente general Ahmed Sharif Chaudhry, el ejército ejecutó operaciones contra centros militares en Kabul y en provincias cercanas a la frontera como Kandahar, Paktia, Nangarhar y Paktika. Según Islamabad, los bombardeos dejaron 274 militantes talibanes muertos, mientras que 12 soldados paquistaníes fallecieron en los enfrentamientos.
Por su parte, el vocero del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, aseguró que fuerzas afganas abatieron a 40 soldados paquistaníes durante un asalto en la zona limítrofe.
El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, afirmó en redes sociales que la confrontación entró en una nueva fase:
“Ahora es una guerra abierta entre nosotros”.
¿Por qué estalló el conflicto?

El deterioro de las relaciones se remonta a 2021, cuando los talibanes retomaron el control de Afganistán tras la retirada de las fuerzas encabezadas por Estados Unidos.
En un inicio, Pakistán respaldó el nuevo gobierno talibán, con la expectativa de que ayudara a contener a grupos insurgentes que operan en su territorio, en especial el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibanes pakistaníes.
Sin embargo, la insurgencia se intensificó en las regiones tribales paquistaníes y también en Islamabad, donde recientemente un atentado en una mezquita dejó al menos 31 muertos. Islamabad acusa a Kabul de permitir que estos grupos utilicen territorio afgano como refugio para planear ataques, una acusación que el gobierno talibán rechaza.
La frontera entre ambos países, extensa y montañosa, es considerada altamente porosa, lo que complica el control militar y facilita el movimiento de combatientes.
Impacto regional y señales de inestabilidad

El recrudecimiento del conflicto también tuvo repercusiones económicas. Los bonos soberanos de Pakistán en dólares registraron caídas, especialmente los que vencen en 2029, 2031 y 2051, reflejando la preocupación de los mercados ante una posible guerra prolongada.
En el plano diplomático, intentos de mediación encabezados por Turquía y Qatar no lograron frenar las hostilidades a finales de noviembre, y los enfrentamientos continuaron durante diciembre.
El portavoz militar paquistaní advirtió que los talibanes deben decidir entre alinearse con Pakistán o con los militantes que atacan su territorio. Analistas regionales consideran que la retórica bélica podría agravar aún más la tensión y dificultar una salida negociada.
¿Qué puede ocurrir ahora?

Expertos en geopolítica del sur de Asia señalan que, incluso si la confrontación disminuye en el corto plazo, las diferencias estratégicas entre ambos gobiernos son profundas.
La persistencia de ataques transfronterizos, la desconfianza mutua y la actividad de grupos insurgentes hacen prever un escenario de fricción constante, con riesgo de nuevos episodios de violencia que podrían desestabilizar aún más la región.
