¿Prohibirán los celulares en las escuelas? Expertos van en contra por esta razón

Ciudad de México, México.- El debate sobre prohibir o restringir el uso de celulares en las escuelas de México debe ir más allá de retirar los dispositivos de las aulas. Especialistas en derechos de la infancia, psicología y educación advierten que una medida de este tipo debe proteger el aprendizaje y la convivencia escolar, pero sin vulnerar la autonomía de niñas, niños y adolescentes.

Durante una mesa de diálogo organizada por la Universidad Iberoamericana, especialistas analizaron la propuesta de regular el uso de dispositivos tecnológicos en los espacios educativos, planteada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Aunque los participantes coincidieron en que es necesario establecer límites al uso de la tecnología durante las actividades escolares, también señalaron que una prohibición general podría resultar insuficiente para atender problemas relacionados con la atención, el bienestar emocional y el consumo excesivo de plataformas digitales.

¿Qué dicen los expertos sobre prohibir los celulares en las escuelas?

Ricardo Ortega Soriano, abogado especializado en derechos de la infancia, consideró que prohibir los celulares no puede convertirse en una solución única para un problema que tiene múltiples dimensiones.

El especialista señaló que las restricciones pueden ser justificadas por razones pedagógicas y de convivencia, pero deben diseñarse de manera proporcional y sin afectar otros derechos de los estudiantes.

De acuerdo con Ortega Soriano, la Unesco ha documentado que más de 114 países han establecido algún tipo de límite al uso de dispositivos móviles en las escuelas, principalmente por motivos relacionados con el aprendizaje y la convivencia.

Sin embargo, el experto advirtió que el debate también debe poner atención en las empresas tecnológicas y en el diseño de las plataformas digitales.

En particular, mencionó a compañías como Meta, que enfrenta cuestionamientos y litigios relacionados con los posibles efectos adictivos de sus plataformas entre niños y adolescentes.

Desde esta perspectiva, trasladar toda la responsabilidad a los estudiantes mediante una prohibición escolar podría dejar fuera a otros actores involucrados en el problema.

Celulares en las escuelas: ¿deben existir excepciones?

Uno de los principales puntos señalados por los especialistas es que cualquier regulación debe establecer cuándo, dónde y para quién aplicará la restricción.

Sandra Irma Montes de Oca, directora del Departamento de Psicología, destacó la necesidad de establecer reglas precisas y conocidas por toda la comunidad escolar.

La especialista también pidió contemplar excepciones explícitas para estudiantes que puedan necesitar dispositivos electrónicos como herramientas de comunicación o apoyo dentro del entorno educativo.

Entre los casos mencionados están algunos alumnos con autismo, quienes pueden utilizar dispositivos tecnológicos como apoyo para comunicarse o desenvolverse en determinados contextos.

Por ello, una prohibición absoluta podría generar problemas si no contempla las necesidades particulares de cada estudiante.

¿Qué pasará con la comunicación entre padres e hijos?

Otro de los cuestionamientos tiene que ver con la comunicación durante situaciones de emergencia.

Los especialistas plantearon que, si las escuelas restringen o prohíben los teléfonos celulares, las instituciones deberán contar con mecanismos oficiales de comunicación para que madres y padres puedan localizar a sus hijos cuando sea necesario.

La discusión no se limita, por tanto, a decidir si los alumnos pueden llevar o no un celular al plantel.

También implica determinar qué ocurrirá ante una emergencia, cómo se comunicarán las familias con los estudiantes y qué protocolos deberán seguir las escuelas.

¿Prohibir celulares hará que los estudiantes pongan más atención?

Los especialistas también cuestionaron la idea de que retirar los celulares de las aulas automáticamente resolverá los problemas de atención.

Montes de Oca señaló que las medidas restrictivas aplicadas en otros países muestran resultados que deben analizarse con cuidado.

En Inglaterra, por ejemplo, las políticas para limitar el uso de teléfonos redujeron el tiempo que los estudiantes utilizaban estos dispositivos durante la jornada escolar. Sin embargo, esto no necesariamente produjo mejoras equivalentes en su bienestar emocional, pues muchos alumnos regresaban a las plataformas digitales una vez fuera de las aulas.

El planteamiento apunta a que sacar los celulares de las escuelas puede reducir su utilización durante las clases, pero no necesariamente modifica los hábitos digitales de niños y adolescentes.

¿México debería prohibir los celulares en las escuelas?

Para los especialistas, la discusión debería centrarse en regular el uso de la tecnología, más que únicamente en prohibirla.

Una política efectiva tendría que establecer reglas claras, mecanismos de aplicación proporcionales y excepciones para estudiantes que requieran dispositivos por razones educativas, de comunicación o seguridad.

También debería involucrar a familias, docentes, estudiantes, autoridades educativas y empresas tecnológicas.

El reto, señalaron los participantes del foro, consiste en evitar tanto el uso indiscriminado de los dispositivos como una exclusión tecnológica que termine afectando a los propios estudiantes.

En ese sentido, la propuesta de limitar los celulares en las escuelas de México abre un debate que va más allá de las aulas: cómo garantizar el derecho a aprender y convivir sin dejar de reconocer que niños y adolescentes forman parte de una sociedad cada vez más digital.