Acámbaro, Guanajuato.- Al término de la ceremonia conmemorativa por los 500 años de la fundación legal de Acámbaro, un grupo de ciudadanos que se opone al proyecto del Acueducto Solís-León se manifestó en el lugar donde se llevó a cabo el acto oficial, portando lonas con mensajes de rechazo a la obra.
Con consignas como “No al acueducto”, los manifestantes hicieron patente su inconformidad ante la presencia de la gobernadora de Guanajuato, quien acudió al municipio para encabezar los actos conmemorativos por el quinto centenario de la fundación legal de Acámbaro. Los ciudadanos aprovecharon la presencia de la mandataria estatal para expresar directamente su postura respecto al proyecto hidráulico y plantear las preocupaciones que, desde su perspectiva, existen en torno a sus posibles efectos para la presa Solís, el río Lerma y las comunidades de la región.

Las lonas fueron una forma de hacer visible el rechazo al proyecto, mientras los ciudadanos buscaban ser escuchados por la titular del Ejecutivo estatal. Ante la manifestación, la gobernadora planteó la posibilidad de establecer una mesa de diálogo, con el propósito de que los ciudadanos inconformes pudieran exponer directamente los motivos de su rechazo y, al mismo tiempo, conocer información sobre el proyecto.
La propuesta planteada por la mandataria buscaba generar un espacio de intercambio entre las autoridades y los habitantes que han expresado su oposición al acueducto, bajo la premisa de escuchar las diferentes posturas y conocer de manera directa las inquietudes de quienes han manifestado públicamente su desacuerdo.
Sin embargo, los ciudadanos no aceptaron en ese momento la propuesta de instalar la mesa de diálogo. Jorge Jiménez Lona, secretario de Gobierno, destacó que la administración estatal tiene disposición para escuchar las diferentes voces y atender las inquietudes que existen en torno al tema.
Señaló que el objetivo es que los asuntos relacionados con Acámbaro puedan ser abordados mediante el diálogo, evitando que las diferencias terminen generando una división entre los habitantes. La postura expresada por el funcionario fue que existen condiciones para establecer una mesa de trabajo y conocer directamente las razones de la inconformidad, al tiempo que las autoridades puedan proporcionar información sobre el proyecto y explicar los aspectos que se encuentran actualmente en análisis.
El encuentro abrió también la posibilidad de que el tema sea llevado a una mesa de diálogo, en la que puedan exponerse las preocupaciones ciudadanas y la información técnica y gubernamental relacionada con el proyecto.

Por ahora, la postura de las autoridades es mantener abierta la comunicación con los habitantes y continuar con el análisis del proyecto, mientras los ciudadanos inconformes mantienen su rechazo al Acueducto Solís-León.
El tema queda así como uno de los asuntos pendientes dentro de la agenda regional, en una etapa en la que tanto autoridades como sectores ciudadanos han planteado la necesidad de intercambiar información y argumentos antes de definir el rumbo que habrá de tomar el proyecto.
