¿Quién Antonio, el misterioso dueño de La Casa de Toño? ‘Yo hacía las compras, lavaba, vendía y preparaba’

Antonio Campos es quizá el anfitrión que ha recibido a más gente en su casa para comer pozole, flautas, quesadillas y otros antojitos. Todo comenzó en la década de los 80, en un puesto instalado en un zaguán de la colonia Clavería, de la Ciudad de México, que luego se convirtió en la cadena de restaurantes La Casa de Toño, visitado hasta por la cantante Rosalía.

La Casa de Toño podría venderse por más de 400 millones de dólares, de acuerdo con fuentes de Bloomberg, ya que la empresa mexicana explora expandirse en Estados Unidos y Latinoamérica; incluso suena Grupo Gigante SAB como posible comprador para llevarse ese platote con todo y tostadas.

Antonio Campos, el fundador de La Casa de Toño

El fundador de La Casa de Toño era un estudiante de Derecho y puso un puesto de quesadillas frente a una gasolinera en la colonia Clavería.

Los motivos para vender comida se han comentado en varias versiones que ya parecen leyenda urbana: algunos dicen que Toño buscaba sustento para terminar su carrera —la cual dejó por el éxito de su negocio—; otros más sugieren que en realidad la vida de oficinista no lo convenció y encontró en la comida su pasión.

El pozole no era parte del menú original de La Casa de Toño. (Foto: Shutterstock).

Según contó Antonio en una entrevista con Reforma (2019), en ese entonces solo tenía mil pesos para invertir. Su mamá hacía los guisados y Aurora, quien trabajaba en su casa, apoyaba.

“Cuando empecé a vender, no me imaginaba que el carbón iba a calentar tanto el aceite, se hizo una llamarada enorme, pero lo que me preocupaba eran mis tres litros de aceite, porque ya no tenía lana para comprar más”, dijo Antonio a dicho medio.

Desde ese entonces, la velocidad era imprescindible para él: no más de 7 minutos para despachar una orden.

“Con la gente que va a tu casa tienes un compromiso enorme de atenderla, que se sienta bien, que esté a gusto y confortable. Durante 12 o 13 años yo hacía las compras todos los días, a las 5:30 de la mañana. Era el jefe de compras, el chef, lavaba, vendía y preparaba. Ahora hemos hecho un equipo muy fuerte y hemos trabajado duro”, recordó Toño.

Guillermo López, director de operaciones de La Casa de Toño en la Feria Internacional de Franquicias de 2021, narró: “Fueron avanzando poco a poco, decidieron hacerlo en la calle, con un anafre, carbón, unos litros de aceite”.

Miguel Prado, esposo de una de sus primas, ha dicho en entrevistas que él le regaló el anafre a Toño. Actualmente está en la Dirección en La Casa de Toño, según su perfil de LinkedIn.

La Casa de Toño analiza su venta, según Bloomberg.

De Las Dos Poblanas a La Casa de Toño

Cuando las autoridades ya no le permitieron seguir vendiendo en la calle, Antonio mudó su negocio al zaguán de la casa de sus padres, donde ya con algunas mesas amplió el menú: ahí hizo su entrada triunfal el pozole.

“Se pasó al garaje de la casa, donde agarró más de forma, la gente lo empieza a conocer más”, detalló Guillermo López.

El verdadedor nombre del lugar era Las Dos Poblanas, en referencia al estado de su mamá y su abuela, pero la gente lo rebautizó simplemente como “la casa de Toño”.

Para 1996, Marco Antonio Campos Paradán registró oficialmente su marca, con domicilio en Floresta 77.

Poco a poco, el lugar tuvo tanta popularidad que, del zaguán, se exendió a otras habitaciones y a toda la casa y a las dos de al lado. Toda la familia también se involucró y Antonio le compró la casa a su papá. A la fecha, ahí está en servicio ese primer establecimiento.

De acuerdo con su sitio web, la segunda sucursal fue Marina Nacional en 2007; de ahí tuvo un crecimiento veloz por Narvarte (2009); Cuajimalpa y Neza (2011); Aragón (2013); Coapa, Plaza Lindavista y WTC (2015); y decenas más.

Incluso, ahora hay algunos restaurantes 24/7 y hasta uno sin meseros (de autoservicio) en Plaza Oriente (Iztapalapa).

La primera sucursal de La Casa de Toño en Clavería. Imagen de 2009. (Foto: Google Maps).

Marco Antonio Campos Paradán fue reconocido como Restaurantero del Año, en los Premios al Mérito Restaurantero 2023, otorgados por la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC).

Antonio se mantiene como el dueño de la marca La Casa de Toño, de acuerdo con Marcanet, y ha sumado muchos otros registros a su nombre, por ejemplo:

  • Toño Express
  • Mimo-llete
  • La Casa de Antonio
  • Desayunos con Toño
  • Clamatoño
  • Horchatoño

El mismo sabor en todas las sucursales de La Casa de Toño

¿En dónde habrán encontraron el secreto del éxito? Hay varias claves que los distinguen, desde la velocidad con que la comida llega a la mesa o la sensación de que la sazón es la misma, sin importar en cuál de las más de 70 sucursales en CDMX y Zona metropolitana te encuentras.

Y de hecho, es el mismo sabor, pues tienen áreas especializadas en cada producto, una de ellas totalmente dedicada al pozole.

“Tenemos un punto donde se realiza todo y se distribuye para que podamos llevar la igualdad de sabores a todas las sucursales”, dijo Guillermo López.

José Gómez, vocero de la compañía, agregó a Reforma que en el negocio no se fijan mucho en la competencia: “Tratamos de hacer las cosas bien porque si no, perdemos tiempo. Mejor nos enfocamos en hacer las cosas bien”.

La Casa de Toño ya había ganado popularidad en la década de los 90. (Foto: Marcanet).

Los secretos de La Casa de Toño

  • Construyó una marca desde un negocio de barrio. Lo que comenzó como un puesto de quesadillas evolucionó hasta convertirse en una cadena con presencia en distintos puntos de la Ciudad de México y su zona conurbada.
  • Convirtió la cocina familiar en un modelo de negocio. Las recetas elaboradas en casa fueron el punto de partida para desarrollar una oferta que después pudo replicarse en todas sus sucursales.
  • Hizo de la eficiencia una ventaja competitiva. La empresa diseñó una operación que permite atender a un gran número de comensales en poco tiempo, incluso en horas de alta demanda.
  • Apostó por una relación equilibrada entre precio y cantidad. Su estrategia comercial se basa en ofrecer platillos de cocina mexicana a costos que resultan accesibles para buena parte de los consumidores.
  • Desarrolló procesos para mantener la misma calidad. La preparación centralizada de algunos alimentos y la organización de las áreas de cocina buscan que la experiencia sea similar en cualquiera de sus restaurantes.
  • Creció con una estructura operativa sólida. Conforme aumentó el número de sucursales, el negocio dejó de depender del trabajo directo del fundador y fortaleció equipos especializados para sostener la expansión.
  • Priorizó el perfeccionamiento del negocio antes que seguir tendencias. La filosofía de la empresa ha sido concentrarse en mejorar su operación y servicio, en lugar de replicar las estrategias de otras cadenas.