En Washington, autoridades de Estados Unidos y Canadá anunciaron recientemente la detención de varios miembros clave de la organización criminal encabezada por Wedding, conocido entre sus socios como “El Jefe” o “El Toro”. Durante el anuncio, la Fiscal General de EU, Pam Bondi, fue contundente:
“Wedding es un exolímpico canadiense convertido en líder de una organización criminal transnacional”.
El director del FBI, Kash Patel, fue más allá:
“Es la versión moderna de Pablo Escobar. Es la versión moderna de ‘El Chapo’ Guzmán”.
De promesa olímpica al mundo criminal

Nacido en 1981 en Thunder Bay, Ontario, Wedding creció en un entorno dedicado al esquí. Su talento lo llevó a competir por Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002. Sin embargo, un error en su debut olímpico lo alejó de la gloria, frustración que marcó profundamente su carrera.
Tras abandonar la élite deportiva, regresó a Vancouver, donde estudió en la universidad y trabajó como portero en antros frecuentados por grupos criminales. Su físico y carácter le abrieron puertas en ambientes peligrosos, y pronto comenzó a operar una empresa de cultivo masivo de cannabis, distribuyendo su producto en Estados Unidos con apoyo de organizaciones como “Los Ángeles del Infierno”.
Primer arresto: el origen del “nuevo Escobar”
En 2008 intentó escalar rápidamente dentro del tráfico de drogas con una operación de 24 kilos de cocaína transportados desde San Diego. El supuesto proveedor resultó ser un agente encubierto del FBI, lo que llevó a su arresto y una sentencia de 48 meses de prisión en Texas.

Lejos de frenarlo, ese periodo fue decisivo. Según agentes federales, Wedding utilizó la cárcel para tejer conexiones criminales de alto nivel, construyendo la red que más tarde lo convertiría en uno de los capos más buscados.
“Sabíamos que estaba obteniendo contactos que lo impulsarían al crimen organizado, pero no había forma de evitarlo”, declaró el agente Brett Kalina, quien participó en su detención.
Tras cumplir su condena, fue extraditado a Canadá en 2011. Desde ese momento, su objetivo fue claro: controlar el tráfico de cocaína hacia Canadá, apoyándose directamente en el Cártel de Sinaloa.
Ascenso como operador del Cártel de Sinaloa

Wedding coordinó el transporte de toneladas de cocaína a través de la costa este canadiense. Aunque las autoridades interceptaron el primer gran cargamento, él logró huir a México, donde presuntamente ordenó en 2018 el asesinato de un colaborador en Montreal, temiendo que informara a la policía.
Desde territorio mexicano, consolidó un imperio que, según EU y Canadá, mueve alrededor de 60 toneladas de cocaína al año hacia ambos países. Su operación incluía camioneros canadienses que transportaban hasta 350 kilos de droga por viaje. El encargado logístico era Jonathan Acebedo García, un hombre que Wedding conoció en prisión.
Cuando la red de Wedding fue desmantelada en Los Ángeles en 2024, Acebedo decidió colaborar con la justicia. Pero el 31 de enero de 2025, días antes del juicio, fue asesinado en Medellín, presuntamente por órdenes de Wedding.
Sin su testimonio clave, el juicio se pospuso para febrero de 2026.
Hoy, Ryan Wedding continúa prófugo. Las agencias de inteligencia de Estados Unidos y Canadá sospechan que permanece oculto en México bajo la protección del Cártel de Sinaloa, mientras aumenta la presión para capturarlo. Su historia, marcada por ascensos meteóricos y caídas profundas, parece salida de un guion de Hollywood, pero continúa escribiéndose en tiempo real.
