RE/vuelta transforma la elaboración de nieve tradicional en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato

Guanajuato, Guanajuato.- “Nieve, nieve, lleve la nieve”. Con ese pregón popular resonando entre los muros de piedra del Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas, se vivió RE/vuelta, el performance sonoro, coreográfico y de arte relacional concebido por el artista visual Héctor Zamora para la 54ª edición del Festival Internacional Cervantino.

RE/vuelta transforma la elaboración de nieve tradicional en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato

El espacio se configuró con sencillez artesanal

El espacio se configuró con sencillez artesanal: tarimas de madera como base con pequeños cajones a modo de asiento, rodeados por el hielo con sal de grano y los tradicionales botes metálicos cargados de una amplia variedad de sabores de nieve.

Al centro, cuatro maestros neveros de la emblemática nevería La Flor de Dolores marcaban la pauta y guiaban el compás de quienes los rodeaban, ejecutando el clásico vaivén del bote entre la escarcha.

RE/vuelta transforma la elaboración de nieve tradicional en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato
RE/vuelta transforma la elaboración de nieve tradicional en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato

Bajo la dirección musical y percusiva de Iván Manzanilla, el oficio se transformó en una polirritmia viva: el sonido constante del metal friccionando contra el hielo, el zapateo rítmico sobre las tarimas, los gritos de venta y los golpes secos de las palmas contra los cilindros convirtieron la labor física en una orquesta acústica que rinde homenaje a los tipos populares retratados históricamente por Hermenegildo Bustos.

RE/vuelta transforma la elaboración de nieve tradicional en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato
RE/vuelta transforma la elaboración de nieve tradicional en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato

Hacia el final, la dinámica cambió de la contemplación sonora a la acción colectiva. Comenzaron a repartirse barquillos entre el público y la atención se volcó hacia el centro del patio, donde un contenedor de madera reunió la nieve recién cuajada. Los asistentes se acercaron para servirse, probando el resultado del trabajo conjunto y cerrando el performance no con un aplauso distante, sino con la convivencia directa y el deleite de la nieve tradicional guanajuatense.