Conocer el lado oscuro de la Luna tiene un precio. Tras volver a la tierra, los cuatro tripulantes de la misión Artemis II deberán rehabilitarse para vivir con la gravedad de nuestro planeta.
“El espacio te cambia”, asegura la NASA” y los astronautas lo saben. Después de someterse a la microgravedad y de pasar 10 días fuera de la órbita terrestre, los tripulantes de la nave Orión no retomarán sus vidas de inmediato.
Primero deberán seguir un tratamiento riguroso, puesto que sienten la Tierra “pesada”.
¿Qué le pasa al cuerpo humano tras estar en el espacio?
Durante un viaje espacial, el cuerpo humano pierde masa muscular y ósea, a pesar de estar en una nave de alta tecnología como la de Artemis II.
Esto se debe a que la gravedad de la Tierra ejerce presión sobre las extremidades, lo que obliga a los músculos a mantener un esfuerzo constante para mantener la postura en espalda, cuello, pantorrillas y cuádriceps.
Cuando una persona se expone a la microgravedad esa presión no existe, por lo que ciertos músculos se atrofian, mientras que los huesos se descalcifican, de acuerdo con la BBC.
Los astronautas que pasan dos semanas en el espacio pueden perder hasta un 20 por ciento de su masa muscular. Además, la falta de presión provoca que su cuerpo crezca hasta 5 centímetros mientras están fuera de nuestro planeta.
Por ello, según la NASA, los astronautas realizan hasta 2 horas y media de ejercicio intenso durante un viaje espacial, con el objetivo de mantener su masa muscular y ósea.

Algunos de los ejercicios que realizan los astronautas mientras están en el espacio son: sentadillas, peso muerto, remos con un dispositivo de resistencia instalado en algunas naves, sesiones de trote y bicicleta estática.
La gravedad también influye en la vista, ya que ayuda a impulsar la sangre hacia abajo mientras el corazón la bombea para arriba. Pero en el espacio esto cambia, y la sangre puede acumularse en la cabeza.
El resultado de esta alteración son cambios estructurales en los ojos, en la visión, y hasta una inflamación conocida como edema.
La vista humana no solo es afectada por la gravedad, sino que la exposición a rayos cósmicos y partículas solares puede provocar problemas más graves que se manifiestan al volver a la Tierra.

Los astronautas que han pasado meses en el espacio enfrentan una mayor sensibilidad en la piel e incluso se han reportado casos de erupciones durante la primera semana de vuelta en la Tierra.
Según testimonios de expertos, recopilados por BBC, esto se puede deber a la falta de estimulación de la piel.
Los oídos y el equilibrio también se ven afectados una vez que los astronautas regresan a la Tierra, tanto por la falta de gravedad como por la costumbre de ‘flotar’ en vez de caminar.
Leland Melvin, un astronauta que viajó al espacio en 2008 y en 2009, contó que, cuando estaba en su casa intentó impulsarse con su espalda para ir al baño, y al impulsarse hacia arriba, se cayó de la cama.
La doctora Natacha Chough, cirujana de vuelo de la NASA, explicó a NPR que una de las primeras afectaciones de los astronautas es el mareo, provocado por su movimiento.
“Cuando no hay gravedad, el oído interno prácticamente se desconecta”, declaró la doctora, quien mencionó que una vez que se recupera la sensación de gravedad, “puede resultar un poco desorientador”.
“Estás caminando en línea recta y luego empiezas a hacer una curva. Empiezas a girar y tu sistema vestibular se descontrola por completo y puedes caerte”, explicó el propio Leland Melvin sobre cómo vivió complicaciones relacionadas con su equilibrio.
Así es la rehabilitación de astronautas al regresar a la Tierra
Cada astronauta se recupera de estar en el espacio según su propio ritmo, de acuerdo con la NASA. Si bien en ciertos casos solo se experimenta dolor en extremidades, espalda y cuello, hay algunos que requieren tratamientos de más de un año.
La NASA ofrece programas de rehabilitación según cada caso específico. Sin embargo, el más común consiste en un programa de 45 días dividido en tres etapas.
La primera fase consiste en la deambulación, flexibilidad y fortalecimiento muscular. La segunda incluye ejercicios de acondicionamiento cardiovascular, mientras que la tercera se enfoca en el desarrollo funcional del cuerpo.
La recuperación en cada parte del cuerpo varía y aunque hubo astronautas que en cuestión de semanas volvieron a su vida normal, hubo otros a los que les tomó años recuperarse.

Riesgos a corto y largo plazo de viajar al espacio
Algunos de los principales riesgos que sufren los astronautas al volver a la Tierra, tras una misión como la de Artemis II, son:
- Tardar hasta 4 años en recuperar la masa ósea y el correcto funcionamiento de los huesos.
- Mayor riesgo a fracturas y más tiempo de recuperación.
- Dolores en cuello, espalda y piernas.
- Hasta un año en recuperar la vista en su totalidad.
- Modificaciones al ADN.
- Inflamación cerebral.
Con información de BBC y NPR.