El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Moscú no permanecerá al margen ante la situación que enfrenta la isla.
“Consideramos nuestro deber brindar la ayuda necesaria a nuestros amigos cubanos”, declaró durante una conferencia telefónica.

El buque ya se encuentra en el puerto de Matanzas, donde espera iniciar las labores de descarga. Este envío representa el primer cargamento de petróleo que recibe la isla en los últimos tres meses, en medio de una severa crisis energética.
Peskov reconoció que el arribo del combustible fue previamente discutido con autoridades de la Casa Blanca, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizara la llegada del suministro. El mandatario estadounidense incluso señaló que no se opone a este tipo de apoyo, argumentando que “tienen que sobrevivir”.

De acuerdo con reportes, el cargamento podría cubrir durante varias semanas la demanda energética de la isla, que enfrenta apagones constantes y una fuerte afectación económica derivada de la escasez de combustible.
Además, medios internacionales informaron que Moscú ya habría enviado un segundo buque, el Sea Horse, con cerca de 27 mil toneladas adicionales de combustible, lo que refuerza su estrategia de apoyo a La Habana.
La última entrega de petróleo ruso a Cuba se había registrado en febrero de 2025, también con un volumen cercano a las 100 mil toneladas. Sin embargo, las restricciones y sanciones internacionales han complicado el flujo constante de suministros hacia la isla.

En este contexto, la crisis energética cubana se ha profundizado, con cortes de electricidad prolongados y una disminución significativa en la actividad económica. Frente a ello, Rusia reiteró que continuará colaborando para mitigar la situación.
El escenario refleja el delicado equilibrio geopolítico en torno al suministro energético, donde decisiones políticas y sanciones internacionales inciden directamente en la estabilidad de países dependientes del crudo importado.
