Con la expiración de ese periodo, la autoridad hacendaria queda facultada para iniciar procedimientos de cobro, que incluyen el embargo de bienes, cuentas bancarias y activos de las empresas que integran Grupo Salinas.
Negociaciones sin acuerdo y silencio público

De acuerdo con fuentes cercanas al caso, hasta la noche del viernes representantes de Grupo Salinas sostenían mesas de diálogo con funcionarios del SAT para intentar negociar el pago del adeudo; sin embargo, no existían señales de que la deuda hubiera sido saldada.
Hasta el cierre de esta información, Salinas Pliego no se había pronunciado directamente sobre el vencimiento del plazo. En sus redes sociales, el magnate se limitó a compartir imágenes de un viaje al Caribe, sin referencia al conflicto fiscal.
Una deuda arrastrada por más de una década

Grupo Salinas enfrenta adeudos fiscales superiores a los 74 mil millones de pesos, acumulados durante más de 16 años, tras una estrategia legal que retrasó el pago mediante recursos judiciales. En noviembre pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) puso fin a ese litigio, allanando el camino para que el SAT exigiera el pago.
El titular del organismo recaudador, Antonio Martínez Dagnino, explicó que la notificación formal fue entregada el viernes previo, activando un plazo de cinco días hábiles para que el conglomerado decidiera si pagaba el monto reclamado con la reducción permitida por ley. Dicho periodo concluyó este viernes 23 de enero.
Mensajes políticos y apariciones públicas

En paralelo al vencimiento del plazo, Salinas Pliego publicó una fotografía en la que aparece con un revólver antiguo y una gorra con las siglas MACC, correspondientes a su Movimiento Anti Crimen y Corrupción. En el mensaje, acusó a actores políticos de corrupción y llamó a continuar lo que denominó una “batalla cultural”.
Días antes, el empresario asistió al aniversario número 30 del programa Ventaneando, transmitido por TV Azteca, donde aseguró que su trayectoria “no ha sido fácil” y criticó a funcionarios públicos por, según dijo, despojar a la ciudadanía de recursos. También mencionó su gusto por vacacionar en Miami, aunque rechazó la idea de vivir en Estados Unidos como exiliado.
Con el plazo vencido, el SAT puede avanzar en acciones coercitivas de cobro, sin necesidad de nuevas prórrogas. El caso se perfila como uno de los conflictos fiscales más relevantes del sexenio, tanto por el monto involucrado como por el perfil público del empresario.
