Santa Clara, California.- Los Seattle Seahawks firmaron una noche inolvidable y sellaron su revancha deportiva al conquistar el Super Bowl LX, tras imponerse con autoridad 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Con este triunfo, la franquicia del Noroeste levantó su segundo trofeo Vince Lombardi, cerrando definitivamente la herida que había marcado a la afición desde aquella final perdida una década atrás.

Desde el primer cuarto, Seattle dejó claro que el campeonato se ganaría desde la defensa. La llamada “Darkside Defense”, comandada por el entrenador Mike Macdonald, ofreció una actuación dominante que anuló por completo a la ofensiva de Nueva Inglaterra. El joven mariscal Drake Maye vivió una noche complicada ante la presión constante, siendo capturado en seis ocasiones por una línea defensiva que no dio respiro.
El momento que terminó por inclinar la balanza llegó en el último cuarto, cuando Uchenna Nwosu interceptó un pase y recorrió 45 yardas hasta la zona de anotación, desatando la celebración de la marea verde y azul y dejando el marcador prácticamente sentenciado.

En el costado ofensivo, Seattle mostró paciencia y control. Kenneth Walker III se convirtió en el eje del ataque al castigar una y otra vez a la defensiva rival con poderosas carreras. El corredor acumuló 135 yardas en 27 acarreos, dominó el reloj en la segunda mitad y fue nombrado Jugador Más Valioso del Super Bowl, reflejo de su impacto en el desarrollo del partido.
El quarterback Sam Darnold cumplió con eficacia, lanzando para 202 yardas y conectando un pase de anotación con el ala cerrada AJ Barner, sin cometer errores que comprometieran la ventaja.

Otro nombre que quedó grabado en la historia fue el del pateador Jason Myers, quien tuvo una noche perfecta al conectar cinco goles de campo, estableciendo un nuevo récord en un Super Bowl. Sus puntos fueron clave para mantener a Seattle siempre adelante en el marcador y capitalizar cada oportunidad.
Super Bowl LX también brilló en el espectáculo
Más allá del emparrillado, el Super Bowl LX también brilló en el espectáculo. Bad Bunny protagonizó el show del medio tiempo, convirtiéndose en el primer artista latino en encabezar en solitario esta presentación, con una actuación que llenó de energía el estadio y a millones de espectadores alrededor del mundo.
Con una defensa joven, profunda y dominante, y una ofensiva capaz de controlar los partidos, los Seahawks cierran la temporada en la cima de la NFL y se perfilan como uno de los grandes referentes rumbo al próximo año. Seattle volvió a reinar, y esta vez lo hizo con autoridad, carácter y una victoria que quedará marcada como una de las más significativas en la historia de la franquicia.
