Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que existen condiciones logísticas para que aeronaves mexicanas transporten alimentos, suministros e incluso combustible, ante la escasez que enfrenta la isla.
“Si lo pide Cuba, habría esas condiciones, por supuesto”, señaló. Añadió que los vuelos comerciales y oficiales entre ambos países no presentan restricciones y que las aeronaves pueden abastecerse de turbosina en territorio mexicano.
Más envíos en camino

Este nuevo esquema complementaría los envíos marítimos ya realizados. México despachó recientemente dos embarcaciones de la Armada con más de 814 toneladas de víveres y artículos de primera necesidad, como parte del apoyo solidario a la población cubana.
Además, Sheinbaum detalló que el país mantiene reservas superiores a mil 500 toneladas de leche en polvo y frijol listas para ser enviadas en próximos cargamentos.
No obstante, precisó que el suministro de petróleo aún se encuentra en evaluación, debido a posibles implicaciones comerciales y arancelarias derivadas de medidas anunciadas por Estados Unidos.
Política de cooperación regional

La presidenta reiteró que la estrategia mexicana se basa en la cooperación internacional y el respeto a la soberanía de los pueblos, al tiempo que criticó acciones externas que, dijo, profundizan la crisis de abastecimiento en la isla.
El Gobierno federal ha defendido que la ayuda humanitaria busca atender necesidades urgentes de la población y no responde a intereses políticos.
Agradecimiento desde La Habana

Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel agradeció públicamente el respaldo de México, calificándolo como un gesto de solidaridad y hermandad.
El mandatario destacó que los buques Papaloapan e Isla Holbox arribaron con cargamentos que, dijo, representan no solo apoyo material, sino también un símbolo de amistad histórica entre ambas naciones.
“Gracias, México. Las ayudas valen no solo como carga material, también como muestra de solidaridad”, expresó en redes sociales.
Con este panorama, México mantiene abierta la posibilidad de nuevas rutas —marítimas o aéreas— para continuar con la asistencia a Cuba en medio de la crisis energética y de desabasto que atraviesa el país caribeño.
