De acuerdo con la organización, no se ha alcanzado ningún acuerdo formal con representantes de la clase trabajadora. Incluso señalaron directamente al titular de la dependencia, Marath Bolaños, por declarar públicamente que sí había entendimientos entre gobierno y sindicatos.

La inconformidad se agudizó luego de que, según el Frente, senadores rechazaran cualquier acercamiento con colectivos obreros durante la discusión legislativa. Integrantes del movimiento denunciaron que, pese a contar con autorización para dialogar con legisladores en el Senado, fueron impedidos de participar por la mesa directiva cuando ya se encontraban dentro del recinto.
Los trabajadores temen que la reforma avance por la vía rápida, sin consultas amplias ni mesas de trabajo, lo que —advirtieron— podría derivar en una aprobación “fast track” que deje fuera la voz de los sindicatos y afecte los derechos laborales.

Ante este escenario, el Frente Nacional por las 40 Horas anunció que evalúa emprender nuevas acciones de presión y movilización, al considerar que el proceso legislativo actual excluye a quienes serían directamente impactados por los cambios en la jornada laboral.

La reducción de la semana laboral ha sido una de las demandas más visibles del sector obrero en los últimos años, bajo el argumento de mejorar la calidad de vida y equilibrar trabajo y descanso. Sin embargo, las diferencias entre autoridades y trabajadores mantienen la reforma en medio de la controversia.
