En 2015, Tajín creó el Centro de Investigación y Campo Experimental (CICE), ubicado en Tala, Jalisco, con el propósito de proteger especies clave del chile y asegurar que sus características esenciales se mantengan a lo largo del tiempo. El CICE se concibe como un espacio donde la ciencia aplicada y el conocimiento agrícola convergen para responder a los retos actuales del sector, sin perder de vista el valor cultural del ingrediente.
Tajín en la investigación aplicada al cultivo del chile
El CICE de Tajín funciona como un laboratorio vivo en el que se desarrollan procesos de investigación genética, control de microclimas, injertos y técnicas de cultivo de precisión. Estas prácticas permiten fortalecer la resistencia y productividad de las plantas, manteniendo intactos atributos como el tamaño, el aroma, el color y el sabor, elementos que definen la identidad de cada variedad de chile.
Actualmente, el CICE de Tajín trabaja con siete especies fundamentales de chile mexicano, entre ellas ancho, guajillo, pasilla, de árbol y chiltepín. Estas variedades representan una parte significativa de la diversidad agrícola y gastronómica del país, y su preservación resulta clave para evitar la pérdida de perfiles sensoriales únicos.
El centro cuenta con una línea de siembra automatizada capaz de procesar hasta 300 charolas por hora, lo que permite un control preciso desde las primeras etapas del cultivo. Gracias a estos procesos, se alcanzan tasas de germinación superiores al 90%, optimizando recursos y reduciendo desperdicios.
La aplicación de la técnica de injerto es otro elemento central en el modelo de Tajín. Mediante este método, el periodo productivo de una planta puede extenderse de tres hasta ocho meses, favoreciendo una mayor eficiencia agrícola y reduciendo la necesidad de agroquímicos, en línea con prácticas más sostenibles.
Certificación, estándares de calidad y conservación genética
El vivero del CICE cuenta con certificación Global GAP, que garantiza estándares internacionales de calidad, inocuidad y sostenibilidad desde la producción agrícola hasta el producto final, un factor clave para Tajín en el acceso a mercados internacionales cada vez más exigentes.
Más allá de la eficiencia agrícola, el CICE cumple una función estratégica para Tajín: conservar la riqueza genética del chile mexicano. En un entorno global donde muchas variedades tienden a desaparecer, sus investigaciones permiten identificar los suelos y climas ideales para cada especie, asegurando que su diversidad sensorial no se pierda con el tiempo.
La proyección internacional de Tajín con identidad mexicana
El esfuerzo desarrollado por Tajín a través del CICE ha permitido que sabores originados en México lleguen hoy a 65 países, entre ellos Estados Unidos, España, Japón y Sudáfrica. Esta presencia internacional se sustenta en un modelo que combina investigación, control de calidad y respeto por el origen de los ingredientes.
Con el CICE, Tajín demuestra que la innovación puede ser una herramienta para preservar la tradición. Cuidar el chile no significa únicamente proteger una semilla, sino resguardar el sabor, la diversidad y la identidad de México en un entorno global cada vez más exigente.
