Acámbaro, Gto.- En un oficio que durante décadas ha sido desempeñado mayoritariamente por hombres, cada vez más mujeres comienzan a abrirse paso dentro del transporte público. Tal es el caso de Tere Barajas, conductora que recientemente decidió incursionar en el servicio de taxi y que, a poco más de mes y medio de haber iniciado en esta actividad, ya comienza a adaptarse al ritmo de trabajo y a las experiencias que implica estar al volante.

La conductora indicó que su llegada a este oficio fue relativamente reciente y surgió tras buscar nuevas alternativas laborales. Antes de integrarse al transporte público, su actividad principal era muy distinta. “Antes me dedicaba a vender postres o botanas, pero es poca la ganancia y los gastos de una casa no esperan más cuando todavía tienes niños estudiando”.

A decir de la mujer anteriormente se dedicaba a la venta de postres, sin embargo, con el paso de los meses comenzó a considerar otras opciones de empleo que le permitieran tener un ingreso diferente. Fue así como surgió la posibilidad de integrarse al transporte, una decisión que al principio no tenía completamente definida.

En un inicio contemplaba la posibilidad de trabajar como conductora de transporte urbano, una actividad que implica trasladar a un mayor número de pasajeros en rutas establecidas. No obstante, antes de concretar esa opción, recibió la propuesta de trabajar en un taxi.

“Yo estaba pensando en trabajar en un urbano, pero me ofrecieron el taxi y decidí intentarlo creo que fue la mejor decisión ya que en el urbano llevas la responsabilidad de más gente”.

La joven decidió volverse taxista para mantener su hogar.

Explica que uno de los factores que influyó en su elección fue el nivel de responsabilidad que representa cada modalidad de transporte. Mientras que en el servicio urbano el conductor debe transportar a un gran número de personas durante cada recorrido, en el taxi la interacción suele ser más directa y con menos pasajeros.

“En el urbano llevas muchas más personas y hay más presión; en el taxi el trabajo se siente un poco más tranquilo porque llevas menos pasajeros”, señala.

Aunque reconoce que el oficio tiene sus propios retos, asegura que poco a poco se ha ido adaptando al ritmo de trabajo. Uno de los aspectos que más le ha llamado la atención desde que comenzó a conducir el taxi es la reacción de algunas pasajeras al notar que quien maneja la unidad es una mujer. De acuerdo con su experiencia, varias usuarias le han comentado que se sienten más tranquilas o confiadas al abordar un vehículo conducido por otra mujer.

“Muchas mujeres que se suben me dicen que se sienten más seguras cuando ven que quien maneja también es una mujer”.

Para Tere, estos comentarios representan una muestra de apoyo y de solidaridad entre mujeres, además de una motivación para continuar desempeñando su trabajo.

Tere es la primera mujer en Acámbaro que conduce un taxi, por lo que considera que este tipo de experiencias también refleja cómo, poco a poco, las mujeres van ocupando espacios en sectores laborales donde anteriormente su presencia era menos común.

A pesar de ser la única mujer que conduce un servicio publico, sus compañeros taxistas la han cobijado y cuidado brindando su experiencia en el ámbito laboral.