Los automóviles, de aspecto futurista y color dorado, forman parte de la estrategia de Tesla para convertir los robotaxis en uno de los principales negocios de la compañía.
A diferencia de los vehículos convencionales, el Cybercab fue concebido desde el inicio para funcionar de manera autónoma. El pasajero no cuenta con un volante ni con pedales de freno que pueda utilizar para tomar el control en caso de una emergencia.
Tesla resumió el concepto antes del lanzamiento con una frase publicada en X: “Sin volante, sin pedales”.
Musk también publicó imágenes de los vehículos en Austin y describió el despliegue como una “tormenta de Cybercabs”.
¿Qué es el Tesla Cybercab?

El Cybercab es un vehículo eléctrico de dos plazas desarrollado específicamente para operar como robotaxi.
Su diseño elimina los controles tradicionales de conducción y depende del sistema autónomo de Tesla para desplazarse por las calles.
El proyecto representa un cambio importante frente a los primeros robotaxis de la compañía, que utilizaban vehículos Model Y modificados y todavía contaban con los controles convencionales.
Tesla comenzó a probar su servicio de robotaxis en Austin en 2025. En aquella primera etapa, los vehículos tenían medidas de seguridad adicionales y posteriormente comenzaron a operar sin un conductor de seguridad a bordo.
Ahora, la compañía busca que el Cybercab sea el vehículo diseñado específicamente para escalar ese negocio.
El gran reto: convencer a los pasajeros de subir a un auto sin control
El avance tecnológico no es el único desafío para Tesla.
La compañía también necesita convencer a los usuarios de que están dispuestos a subir a un vehículo en el que no existe ninguna posibilidad de tomar físicamente el volante.
La percepción de seguridad continúa siendo uno de los principales obstáculos para la expansión de los vehículos autónomos.
Una encuesta del Pew Research Center citada en la cobertura del lanzamiento mostró que aproximadamente siete de cada 10 adultos estadounidenses se sienten poco o nada cómodos viajando en un automóvil sin conductor.
El dato representa un problema para Tesla porque el modelo de negocio de los robotaxis depende precisamente de que los usuarios acepten delegar por completo la conducción a un sistema automatizado.
Tesla apuesta por cámaras e inteligencia artificial

Otro de los elementos que distingue al Cybercab de sus principales competidores es la tecnología utilizada para percibir el entorno.
Tesla ha apostado por un sistema basado principalmente en cámaras e inteligencia artificial, mientras que compañías como Waymo y Zoox emplean una combinación de cámaras con sensores adicionales, incluidos radar y lidar.
El lidar utiliza pulsos de luz láser para construir una representación tridimensional del entorno del vehículo.
Tesla, en cambio, ha defendido durante años la idea de que una combinación de cámaras y redes neuronales puede ser suficiente para alcanzar una conducción autónoma avanzada.
El Cybercab será una de las pruebas más importantes para determinar si esa estrategia puede funcionar de manera confiable cuando el vehículo opera sin controles tradicionales.
Tesla todavía está detrás de Waymo
Aunque Musk busca acelerar la expansión de Tesla, la compañía todavía tiene una desventaja considerable frente a Waymo, uno de los líderes actuales del mercado de robotaxis.
Waymo ya cuenta con una flota de más de 4 mil vehículos autónomos y opera en múltiples ciudades de Estados Unidos.
Tesla, por su parte, tenía alrededor de 420 vehículos autónomos registrados en Texas a comienzos de septiembre, de los cuales 45 eran Cybercabs, según datos citados por Reuters.
La diferencia refleja el tamaño del desafío que enfrenta Musk: no basta con demostrar que un Cybercab puede desplazarse de manera autónoma. Tesla tendrá que demostrar que puede construir y operar una red de miles de vehículos de manera segura y rentable.
¿En qué ciudades operan los robotaxis de Tesla?

Antes del lanzamiento del Cybercab, Tesla ya había expandido su servicio de robotaxis a distintas ciudades de Texas y Florida.
La operación comenzó en Austin con vehículos Model Y adaptados para conducción autónoma y posteriormente se extendió a otros mercados.
Sin embargo, el crecimiento del servicio ha sido más lento de lo que Musk había anticipado en años anteriores.
La compañía ha utilizado zonas delimitadas para sus operaciones y ha incrementado progresivamente el área en la que sus vehículos pueden circular.
El Cybercab busca resolver parte de ese problema mediante un vehículo diseñado específicamente para el negocio y potencialmente más barato de producir que los automóviles adaptados para funcionar como robotaxis.
Tesla quiere que el Cybercab sea más barato de operar
El diseño del Cybercab también responde a una lógica económica.
Se trata de un vehículo compacto, ligero y de dos plazas, con una batería de menor capacidad que la utilizada por otros modelos de Tesla.
La idea es reducir los costos de fabricación y operación para que cada automóvil pueda generar mayores márgenes una vez incorporado a una red de transporte autónomo.
Ese factor podría convertirse en una de las principales ventajas de Tesla frente a competidores que utilizan vehículos más grandes y equipados con múltiples sensores.
Pero para que esa ventaja se materialice, Tesla primero deberá demostrar que su tecnología puede operar con seguridad a gran escala.
