Se supo que México tendría su primera presidenta desde que se definieron los candidatos para la elección 2024.

Jorge Álvarez Máynez, representante de Movimiento Ciudadano, tenía pocas posibilidades de ganar. Se concedía el beneficio de la duda a Xóchitl Gálvez, porque sumaba las fuerzas de los partidos que antes de Andrés Manuel López Obrador ostentaron el poder. Claudia Sheinbaum encarnaba la continuidad del gobierno de la transformación al frente de Morena.

El pasado 2 de junio hizo historia al convertirse no sólo en la primera mandataria de nuestra nación, sino de Norteamérica.

Sheinbaum cierra el año figurando en la lista de las cinco mujeres más poderosas del mundo de la revista ‘Forbes’, y nominada a persona del año por ‘TIME’.

La presidente estará bajo lupa durante los próximos seis años.

La cuarta más poderosa

Culmina el 2024 y las listas de lo más destacado del año nos bombardean. Las películas con las calificaciones más altas en ‘Roten Tomatoes’, las 50 mejores canciones de acuerdo con ‘Rolling Stone’, las personalidades más relevantes e influyentes y un largo etcétera. En los dos primeros casos, los criterios son subjetivos. Cuando hablamos de poder, el pulso del mundo define quién es quién.

Claudia Sheinbaum se encuentra entre las cinco mujeres más poderosas del mundo junto a Úrsula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea), Christine Lagarde (presidenta del Banco Central Europeo), Giorgia Meloni (primera ministra de Italia) y Mary Barra (CEO de General Motors). Todas, líderes que han demostrado la creciente incursión de las mujeres en ámbitos de gran impacto.

“Es un reconocimiento al tiempo histórico que estamos viviendo”, declaró al respecto la presidenta, “es tiempo de mujeres”.

En noviembre dieron la vuelta al mundo las fotografías de los participantes de la Cumbre G-20 celebrada en Brasil. La presencia masculina aún predomina, por eso la imagen de Sheinbaum resaltaba de forma inevitable.

A nivel global, sólo 27 naciones son lideradas por mujeres. En 2021, eran 22. La cifra crece, a paso lento, pero crece. Más allá de la creencia popular de que el género femenino posee una sensibilidad distinta para gobernar, el mundo comienza a normalizar la igualdad de oportunidades, y esta nueva dinámica podría motivar a niñas y jóvenes a alimentar ambiciones que hasta hace algunas décadas eran impensables.

En nuestro país las mujeres, casi el 50% de la población, tienen acceso al voto desde hace apenas 71 años. Hoy somos gobernados por la cuarta lideresa más poderosa del planeta.

Verdadera paridad

Analistas de la plataforma Saber Votar, determinaron tras el triunfo de Claudia Sheinbaum que la morenista ganó gracias a los simpatizantes de AMLO (que esperan dé continuidad a sus políticas, sobre todo los programas sociales), y al sufragio de apartidistas.

Esta investigación reveló que el 58.4 % de los votos que obtuvo fueron de hombres, mientras que el 55.1 % provenían de mujeres. Porcentajes tan cercanos no son suficientes para confirmar las insinuaciones de que los mexicanos votaron en realidad pensando en López Obrador y no desde una perspectiva de género. Estas cifras también podrían evidenciar que el machismo, factor por desgracia enraizado en nuestra cultura, no fue un factor de peso en las últimas elecciones.

Claudia Sheinbaum es también la primera presidente del norte del continente. Ni Estados Unidos ni Canadá han logrado colocar a una mujer en el poder. La primera de estas naciones tuvo la oportunidad en 2008, 2016 (Hillary Clinton) y este año (Kamala Harris). Politólogos norteamericanos reconocen que los factores raciales y de género son determinantes al momento en que los ciudadanos acuden a las urnas. (Es importante apuntar que a Clinton le jugó en contra el sistema electoral, porque en cuestión de votos superó a Donald Trump).

En México, se tuvo que recurrir a las leyes para garantizar la paridad en el acceso a los cargos públicos. Es indudable que en muchas ocasiones, se lanza candidatas a alcaldías, gubernaturas y otros puestos tan sólo por cumplir cuotas, sin tomar en cuenta los perfiles idóneos. Pero es una oportunidad para mujeres capaces y preparadas para aspirar a dichos cargos y hacer una verdadera diferencia. Es lo que se espera de todas aquellas que se suman a la presidenta en una historia que apenas comienza a escribirse.

“Es tiempo de mujeres”, es tiempo de demostrarlo.

LO SUPERFLUO: Claudia Sheinbaum es la primera, su logro no pasó desapercibido a los ojos del mundo.

LO PROFUNDO: Claudia Sheinbaum no debe ser la única, tiene la responsabilidad de abrir camino a otras.