Ciudad de México, México.– La tensión entre Israel e Irán alcanzó este viernes niveles críticos, con nuevas explosiones registradas durante toda la jornada en la capital iraní, Teherán, y localidades cercanas como Shahriar y Malard, según informaron medios estatales y testigos en el terreno. El conflicto, desencadenado por un masivo ataque israelí a instalaciones militares y nucleares iraníes durante la madrugada, ha dado paso a una escalada sin precedentes que amenaza con desbordar a toda la región.

Israel ha confirmado que continúa sus operaciones aéreas contra objetivos estratégicos en Irán, incluyendo un intento de bombardear la planta de enriquecimiento de Fordow, una de las más protegidas del país. Además, atacó Isfahan, ciudad clave para el desarrollo del programa nuclear iraní y sede de varias instalaciones de investigación y desarrollo atómico.
Ataque israelí con saldo letal

En la ofensiva lanzada esta madrugada, murió Hossein Salamí, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, junto con más de veinte altos mandos militares, incluidos jefes de la fuerza aérea y científicos ligados al programa nuclear. Se trata del golpe más duro que Israel ha asestado al liderazgo militar iraní en su historia reciente.
“Irán debe firmar un pacto antes de que no quede nada”, escribió un alto funcionario israelí en la red TruthSocial, dejando abierta la puerta a futuras negociaciones. “Quizá tengan una segunda oportunidad”, agregó, en una declaración que ha sido interpretada tanto como advertencia como una presión diplomática en plena ofensiva.
Respuesta iraní: misiles sobre Tel Aviv y Jerusalén
La respuesta de Teherán no tardó en llegar. El ejército iraní lanzó decenas de proyectiles contra territorio israelí, varios de los cuales impactaron en Tel Aviv, provocando heridos y generando escenas de pánico entre la población civil. Detonaciones también se escucharon en Jerusalén, mientras artefactos surcaban el cielo durante la noche, según reportes locales.
El intercambio de fuego ocurre en un contexto de creciente alarma internacional. Los bombardeos cruzados y los ataques a infraestructuras nucleares reavivan el temor a una guerra regional de gran escala, con potencial impacto en los precios del petróleo, la seguridad global y la estabilidad de Medio Oriente.
Un conflicto prolongado
Aunque las raíces del enfrentamiento entre Irán e Israel se remontan a décadas, el actual conflicto se ha intensificado desde octubre de 2023, cuando el ataque de Hamás contra Israel desencadenó una guerra aún activa en Gaza y una serie de enfrentamientos regionales. Desde entonces, Israel ha realizado múltiples ataques contra intereses iraníes en Siria, Irak, Líbano e incluso dentro del territorio iraní.
El ataque de hoy contra Fordow e Isfahan, dos de los pilares del programa nuclear iraní, marca un nuevo nivel de agresividad por parte de Israel, que ha reiterado que no permitirá bajo ninguna circunstancia que Irán obtenga armas nucleares.

A medida que la noche cae sobre Medio Oriente, los gobiernos del mundo observan con inquietud una escalada que puede salirse de control. El Consejo de Seguridad de la ONU ha convocado una reunión de urgencia, mientras países como Rusia, China, Francia y Estados Unidos piden contención a ambas partes.
Pero sobre el terreno, el conflicto parece lejos de cesar. Con ciudades iraníes bajo fuego aéreo, ciudades israelíes bajo ataque con misiles, y los principales líderes militares iraníes eliminados, la posibilidad de una guerra abierta y prolongada ya no es una amenaza lejana: es una realidad en curso.
