En su edición de 2025, Wimbledon eliminará a los jueces de línea humanos tras 147 años, utilizando tecnología de inteligencia artificial para las decisiones en las líneas. Este cambio supone la implementación del sistema de llamadas electrónicas en todas sus canchas, poniendo fin a una tradición que ha marcado el torneo más prestigioso del tenis mundial.
Desde que el “Hawk-Eye Live” fue probado en torneos como el US Open durante la pandemia de COVID-19, la tecnología ha ido ganando terreno en la mayoría de los torneos del circuito ATP y WTA. Wimbledon, ahora, se suma a esta innovación, adoptando el sistema electrónico para ofrecer mayor precisión en las decisiones de arbitraje y alinearse con los avances tecnológicos que ya se usan en otros Grand Slams, como el Abierto de Australia y el US Open.
El fin de los desafíos y la tecnología más precisa
Uno de los cambios más notables será la eliminación de los “challenges”, el sistema en el que los jugadores podían pedir la revisión de una decisión dudosa en la cancha. Gracias al sistema electrónico, cada pelota será marcada con exactitud en una décima de segundo, eliminando cualquier posibilidad de error humano.
Este nuevo sistema ha sido bien recibido por muchos jugadores, ya que les ofrecerá uniformidad en el arbitraje. Sin embargo, para los tradicionalistas y aficionados de Wimbledon, será difícil despedirse del icónico espectáculo de los jueces de línea con su vestimenta impecable, una parte esencial del ambiente del torneo desde su creación en 1877.
La tradición versus la tecnología
Sally Bolton, directora ejecutiva del All England Club, declaró: “Equilibrar la tradición y la innovación es parte de nuestra responsabilidad. Creemos que la tecnología es lo suficientemente robusta para garantizar la máxima precisión, y el momento es el adecuado para dar este paso”.
Aunque Wimbledon ahorrará costos con este cambio, la transición no será fácil para los cerca de 300 jueces de línea que perderán sus roles tradicionales. Algunos de ellos podrían ser reubicados en nuevas posiciones relacionadas con la tecnología, como árbitros de video o supervisores fuera de la cancha, asegurando que su experiencia y conocimiento no se pierdan por completo.
Roland Garros se mantiene fiel al ojo humano
Con este cambio, Roland Garros es el único de los cuatro Grand Slams que no adopta el sistema electrónico, dado que la tierra batida deja marcas visibles de las pelotas, lo que permite a los jueces determinar con mayor claridad si una pelota ha salido del terreno de juego.
Así, Wimbledon 2025 marcará un antes y un después en la historia del tenis, donde la tradición y la modernidad chocan para ofrecer un torneo más preciso y tecnológico, pero con la nostalgia de dejar atrás una parte esencial de su encanto histórico.