1.- Zamarripa y Diego, contraofensiva sin recato

 

El empoderamiento del Fiscal General del Estado, Carlos Zamarripa Aguirre, no necesariamente se debe a cofradías a agrupaciones secretas como afirma Andrés Manuel López Obrador. Con mantenerse afable y a la orden de los intereses políticos, incluso electorales, ha bastado y sobrado para haberse ganado el respaldo y la absoluta complacencia del PAN en el gobierno de Guanajuato.

En 2018, el candidato de Morena a la alcaldía de Apaseo el Alto fue asesinado al terminar un recorrido en la zona rural. Aunque la violencia política no era desconocida en Guanajuato, era la primera vez que un abanderado en campaña era víctima directa de la violencia en pleno proceso electoral.

En su momento, se esperaba que el entonces candidato a la gubernatura por Morena, Ricardo Sheffield Padilla, tratara de capitalizar la tragedia. De hecho, el suceso sobrevino a días del debate electoral, en el que los panistas previeron la posibilidad de que el asesinato fuera utilizado como misil. Nada de eso ocurrió, pero el fiscal hizo lo suyo.

El mismo día del debate, Carlos Zamarripa propició una entrevista en Celaya donde dijo tener avances significativos de la investigación, pero el único que pudo detallar es un supuesto análisis del teléfono de la víctima en el que le detectaron nexos con grupos delincuenciales. De los victimarios nada. Una declaración simplona con un objetivo político electoral claro.

En 2024 la violencia alcanzó a Gisela Gaytán, la abanderada morenista en Celaya. Como ha sido público y notorio, la actitud de sus correligionarios cambió al grado de que su candidata a la gubernatura, Alma Alcaraz Hernández, encabezó una protesta en pleno Congreso de Guanajuato, mientras Sheffield Padilla, ahora candidato al Senado, ha repartido culpas al gobierno estatal.

Extrañamente, el PAN respondió tímidamente la acometida de Morena usando una tragedia. Lo que se puede deducir es que le abrieron paso a la rueda de prensa en la que el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, informó que una línea de investigación apunta a las divisiones internas en Morena con la participación del crimen organizado. Es una de varias, dijo, pero sólo detalló esa.

En efecto, se trata de otra intervención del fiscal al servicio de las urgencias electorales del partido en el poder. Si en 2018 intervino para prevenir una ofensiva política, en 2024 su intervención fue defensiva; difícilmente Diego Sinhue habría saltado a dar declaraciones sobre un crimen de esta envergadura sin las versiones que le proporcionó Zamarripa.

En los hechos, el crimen que le quitó la vida a una candidata en Guanajuato sigue impune. Se habla de la detención o retención de al menos 12 personas que supuestamente estarían ligadas a los autores materiales del asesinato y la sospecha sobre los autores intelectuales. En suma, una respuesta politizada disfrazada de la acción de la justicia. La cereza en un pastel de lodo.

2.- Debate presidencial: en salud pululan las dudas

 

El manejo de los temas en los debates presidenciales suele ser caótico. Las descalificaciones interrumpen la exposición de propuestas o terminan arrinconándolas. Por ellos es preciso reparar en cada uno para encontrar las verdaderas intenciones de quienes persiguen la silla presidencial.

En concreto, los problemas del sistema público de salud tienen vigencia plena en Guanajuato con cerca de 300 trabajadores en la indefinición laboral, atrapados en el limbo de la creación del IMSS Bienestar y la autonomía del Instituto de Salud Pública de Guanajuato (Isapeg). Una condición que padecen al menos nueve entidades.

Pues el debate ofreció pocas esperanzas para encontrar la certidumbre. La candidata de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo se limitó a aseverar que habrá mucha mayor inversión en la consolidación de los tres sistemas existentes: IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar. Eso sí, sostuvo que requerirá de ellos para apostar a la prevención, tener atención los 365 días del año las 24 horas.

Xóchitl Gálvez Ruiz, abanderada del PAN, PRI y PRD, prometió todo lo contrario pues prometió revivir el seguro popular con la creación de otra tarjeta de asistencia “Mi salud” con la posibilidad de comprar medicinas en el sector público. Advirtió que con la 4T se destruyó el modelo de salud al grado de carecer de insumos y medicamentos. Solo uno de cada tres infantes tiene acceso a vacunas, dijo.

Jorge Álvarez Máynez de Movimiento Ciudadano fue más simple, incluso parecido a Sheinbaum, pues propuso un sistema de salud verdaderamente universal financiado totalmente y no “con unos cuantos empresarios”.

No hay luz al final del túnel. La situación laboral de los trabajadores de la salud en Guanajuato, seguirá ligada a la postura final del gobierno de Guanajuato sobre federalizar o no el sistema de salud. La respuesta, si bien va, llegará antes de finalizar el sexenio o de plano hasta el 2025.

3.- Antonio Marún: ventaja sin certeza

 

Con un margen de indefinición de más del 30 por ciento, el candidato del PAN para reelegirse como alcalde de San Francisco el Rincón, Antonio Marún González, lidera las preferencias, pero no la elección.

Se encuentra en una circunstancia que mantiene en vilo su victoria, extraño en un municipio que se supone cubierto por la estructura blanquiazul liderada por el candidato al senado, Miguel Márquez Márquez quien ha inundado la región con espectaculares.

Los números fueron difundidos recientemente por Tag Research. En ella se revela que la intención de voto apenas llega al 25 por ciento para Marún, mientras el candidato de Morena, Gerardo Aguirre, apenas rebasa 12 por ciento. Aún no saben por quién votar el 36 por ciento de los electores encuestados.

Es importante señalar que buena parte de los votantes del alcalde con licencia de San Francisco del Rincón se debe a un voto duro del 14.9 por ciento. De manera que un 10 por ciento real es el que aporta el candidato ya sea por opiniones positivas de su gobierno o su mediana popularidad, pues ningún otro partido supera ni el 3 por ciento de aceptación.

Por todo lo anterior, Antonio Marún tiene prohibido confiarse. Si bien cuenta con la ventaja de tener derecho de picaporte en la presidencia municipal, esta es un arma de doble fijo que podría convertir ese 36 por ciento de indecisos en detractores.

CONTRA RETRATO

 

Brenda Canchola Elizarraraz

Prácticamente con todas las campañas activas, seguramente recibió un mensaje claro: este proceso electoral no admite margen de error entre registros emergentes, el uso de recursos públicos, la equidad y la violencia política.

La presidenta del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG), Brenda Canchola Elizarrraz, muy pronto se ha visto ante la elección más álgida desde hace mucho tiempo en el que la polarización es el motor que aviva las hostilidades. Por ello su desempeño junto al resto de los consejeros sólo puede ser altura de miras.

El problema es que el IEEG llegó a este proceso con una serie de pendientes a cuestas. Desde las medidas afirmativas para incluir a comunidades discriminadas, pasando por las determinaciones de violencia política de género, hasta asperezas y antecedentes de violencia entre los integrantes del consejo general, la inestabilidad ha sido materia sin necesidad de las grillas partidarias.

Por ello es natural y previsible que el órgano de electoral se encuentre endeble ante las inclemencias de la contienda electoral. Ya sin tiempo de crear o reformar protocolos, estrategias de vigilancia o incluso medidas de diálogo con los partidos, el IEEG deberá ser la entidad que arbitre la elección con todos sus bemoles.

Así que Brenda Canchola deberá asumir el doble trabajo que significa coordinar la organización de la elección, mientras sale al paso junto a sus compañeros y compañeras de los conflictos que surjan en el proceso. Si llegan o no fortalecidos a la cita, ya es demasiado tarde.