En la última década, España ha sido considerada por las empresas mexicanas como la puerta de entrada al mercado europeo, sobre todo en sectores clave como real estate, hotelería y retail, consolidando así, la presencia de México en el mercado europeo.
Si bien es cierto que España ofrece ventajas innegables para la inversión extranjera, con grandes atractivos para las empresas mexicanas, que buscan expandir su presencia a Europa, propiciados por los acuerdos comerciales como el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), que ofrecen beneficios arancelarios y un marco jurídico sólido, también es verdad que no representa un reto fácil, ni garantizado.
Los riesgos legales, fiscales, culturales y financieros – sin asesoría en planeación fiscal y protección de activos- llevan a muchos empresarios al fracaso.
Adaptarse a la cultura empresarial española y a las dinámicas europeas de negociación, es un reto que requiere acompañamiento profesional, planeación estratégica a largo plazo y una visión crítica, con un enfoque legal, fiscal y estratégico para optimizar recursos patrimoniales y garantizar la protección de activos a largo plazo, que permitan trascender la afinidad cultural y comprender la diversidad regional de un entorno regulatorio complejo y en muchos casos desconocido para los inversionistas.
Es verdad que la afinidad cultural y lingüística de las empresas mexicanas facilitan la entrada al mercado español. Pero, el verdadero desafío radica en adaptarse a un entorno regulatorio diverso y altamente competitivo en donde se evalúe con cautela la sostenibilidad de las inversiones, a través de la construcción de proyectos con capacidad de resistir la volatilidad económica y tener una planeación jurídica adecuada.
Recientemente, los inversionistas mexicanos han ganado protagonismo en el mercado inmobiliario español, especialmente en zonas de alta plusvalía de las ciudades más importantes de España, en donde se estima que alrededor de 40% de las operaciones en estas zonas premium corresponden a capital mexicano.
En los últimos 10 años, los principales retos que han enfrentado las inversiones inmobiliarias con capital mexicano son la competencia en zonas premium, la complejidad regulatoria y la especialización del sector. De ahí, la importancia de contar con asesoría profesional en operaciones de compraventa y gestión de inmuebles residenciales, comerciales e industriales, incluyendo due diligence inmobiliario, para conocer las regulaciones urbanísticas y mecanismos de protección para compradores e inversionistas extranjeros, que aseguren sus operaciones y sean rentables.
Otro sector de inversión mexicana en España, que enfrenta retos clave, son los family offices, que además de los procesos de internacionalización, sucesión generacional y adaptación tecnológica, deben gestionar acertadamente patrimonios que no se limitan a preservar y aumentar capitales, sino a competir exitosamente en un entorno global marcado por volatilidad y las nuevas exigencias regulatorias.
Esto implica una mayor complejidad operativa en donde se deben coordinar estructuras fiscales, legales y regulatorias distintas con el apoyo de expertos jurídicos, fiscalistas, financieros, en políticas migratorias y en procesos de internacionalización corporativa.
La internacionalización de las empresas mexicanas no es un reto sencillo ni fácil, exige equipos especializados y alianzas estratégicas para evitar riesgos, que conlleven al éxito en la expansión al mercado europeo. En BLACKPOL Venture and Law lo sabemos bien, ya que durante más de 10 años hemos acompañado a más de 100 empresas en su aterrizaje en España.