Celaya, Gto.- El Obispo Emérito de Celaya, Benjamin Castillo Plascencia, falleció este lunes a la edad de 81 años, tras haber sufrido una fractura de fémur en la pierna izquierda el sábado 4 de abril tras una caída que tuvo el Sábado Santo.
La tarde de este lunes, la Diócesis de Celaya confirmó el fallecimiento del Obispo Emérito de Celaya, luego de que el viernes pidieron a la comunidad una oración por la pronta mejoría de Monseñor tras haber sufrido una caída el pasado sábado 4 de abril durante la Vigilia Pascual.

Monseñor Benjamín Castillo estuvo internado en un hospital de la ciudad a la espera de ser sometido a una cirugía para colocar un clavo medular.
El Obispo Emérito de Celaya, Benjamin Castillo Plascencia, actualmente vivía en Jalisco pero visitaba constantemente Celaya, en todos los eventos religiosos de la Semana Santa estuvo presente, incluso participó en la misa donde alrededor de 250 sacerdotes de la Diócesis de Celaya renovaron sus promesas sacerdotales.

Biografía
El Obispo Emérito de Celaya, Benjamín Castillo Plascencia, nació en Ixtlahuacán del Río, Jalisco, el 9 de septiembre de 1945, recibió su formación sacerdotal en el seminario de Guadalajara, Jalisco y fue ordenado sacerdote el 14 de abril del 1974 y consagrado obispo el 8 de enero del 2000 como auxiliar de Guadalajara y en el 2003 fue nombrado obispo de Tabasco.

El 29 de abril del 2010 el Papa Benedicto XVI lo designó como Obispo de la diócesis de Celaya.
El 12 de junio de 2021 fue nombrado Obispo Emérito, tras ser nombrado como nuevo Obispo de la Diócesis de Celaya, Víctor Alejandro Aguilar Ledesma.
La Diócesis de Celaya publicó que en casi 11 años de trabajo cambió la estructuración diocesana con la creación de nuevas parroquias y cuasi parroquias, nuevos decanatos y zonas pastorales, en la necesidad de formación de los agentes de pastoral y la formación del seminario enviando sacerdotes y seminaristas para especializarse. Con las visitas pastorales se impulsó la implementación de las comisiones de pastoral en las parroquias, y como una necesidad aplazada, la construcción de una nueva catedral que refleje la vitalidad de la Iglesia en la sociedad actual, siendo un signo de comunión ante el mundo y los hombres de buena voluntad.
Benjamín Castillo promulgó las disposiciones diocesanas para los sacramentos de iniciación cristiana; en lo administrativo actualizó la competencia de los decanos, actualización de los estatutos del equipo diocesano de animación y coordinación pastoral y del consejo presbiteral, también sobre las atribuciones de la comisión de “Mi Nueva Catedral” y de la dimensión de arte sacro; en cuanto a los sacerdotes, reguló lo referente a la manutención de los sacerdotes mayores y enfermos.
