Ciudad de México, México.- En una noche cargada de nostalgia, goles y recuerdos imborrables, México venció 3-2 a Brasil en un partido de leyendas disputado en el Estadio Banorte, donde la afición revivió el ambiente de una auténtica fiesta mundialista.

Con figuras históricas como Rafa Márquez, Pável Pardo y Cuauhtémoc Blanco por parte del Tri, y leyendas como Ronaldinho, Ricardo Kaká y Adriano por Brasil, el encuentro fue un homenaje al futbol de finales del siglo XX y principios del XXI.
El ambiente en Santa Úrsula fue especial desde antes del silbatazo inicial. Aficionados con camisetas verdes y amarillas convivieron en las gradas, mientras se realizaban pruebas logísticas rumbo a la próxima Copa Mundial de la FIFA, en lo que se conoce como la “última milla” organizativa.

Brasil tomó la delantera gracias a una jugada de Ronaldinho,
Ya en la cancha, Brasil tomó la delantera gracias a una jugada de Ronaldinho, quien con su característico talento dejó atrás a la defensa mexicana y asistió a Adriano para el 1-0. Sin embargo, México reaccionó rápidamente cuando Jared Borgetti habilitó a Luis Hernández, quien definió con clase para empatar el encuentro.
Minutos después, Kaká volvió a poner en ventaja a los brasileños con una definición precisa ante Oswaldo Sánchez. Pero antes del descanso, apareció el héroe de la noche: Oribe Peralta, quien con un remate de cabeza evocó su histórica actuación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 para igualar el marcador.

En la segunda mitad, el ritmo bajó debido al desgaste físico propio de los protagonistas, pero no faltaron los destellos de calidad. Entre cambios constantes y jugadas improvisadas, Peralta volvió a hacerse presente al aprovechar un rebote y marcar el 3-2 definitivo ante el arquero suplente Heurelho Gomes.
El público no dejó de animar en ningún momento. Las tradicionales “olas”, los gritos de “¡olé!” y el canto de “Cielito Lindo” acompañaron el cierre del encuentro, que más allá del resultado, celebró la historia y la pasión por el futbol.
Uno de los momentos más emotivos fue protagonizado por Ronaldinho, quien recibió la mayor ovación de la noche. El brasileño, que dejó huella en el futbol mexicano durante su paso por Querétaro, agradeció el cariño de la afición con gestos y reverencias antes de salir del terreno de juego.
El partido no solo sirvió para reunir a viejas glorias, sino también como ensayo para futuros eventos internacionales, dejando claro que la capital mexicana mantiene intacta su capacidad de organización y, sobre todo, el fervor de su gente.
