Acámbaro, Gto.- Hace 40 años, en 1985, la vida de María Lucía Acevedo Ibarra cambió por completo con el nacimiento de su primer hijo, Martín. Convertirse en madre soltera representó uno de los mayores retos de su vida, pero también una bendición que le dio la fuerza para salir adelante.
Tiempo después formó una familia y tuvo más hijos, sumando un total de seis. Sin embargo, cuando el menor tenía casi dos años, nuevamente quedó sola al frente del hogar, convirtiéndose en madre y padre para sus hijos.
Para sostener a su familia, Lucía debía dejar a sus hijos solos durante largas jornadas mientras trabajaba. Sus días comenzaban desde las 5 de la mañana en su primer empleo y, en aquella época, llegó a desempeñar hasta tres trabajos diarios limpiando casas y realizando distintos oficios.
Cada noche regresaba a casa entre las 8 y 9 de la noche cargando ropa ajena que lavaba para entregar en los días siguientes. A pesar del cansancio, todavía tenía que limpiar su hogar y dejar preparada la comida para el día siguiente. “Fue algo pesado, pero tenía que sacar adelante a mis hijos”.
Con nostalgia Lucy recuerda que no tenían casa; “vivimos un tiempo debajo de un tejabán en un predio. Después mi mamá me recibió junto con mis hijos y, al poco tiempo, me gané una casa. Entonces tuve que trabajar todavía más para pagarla y seguir cubriendo los estudios, comida y ropa de mis hijos”.
La vivienda la obtuvo a través de un programa impulsado por la Presidencia Municipal durante la administración de Antonio Tirado. Durante 10 años trabajó arduamente para terminar de pagarla.
A pesar de las dificultades, Lucía nunca se rindió y tomó cada oportunidad
A lo largo de su vida, Lucía no sólo limpió casas y lavó ropa ajena; también trabajó como peón de albañil, cuidó adultos mayores y realizó diversos empleos, demostrando ser una mujer que nunca le ha tenido miedo al trabajo.
El 27 de octubre de 1998 ingresó a laborar en el área de intendencia de la Presidencia Municipal, donde permaneció 14 años. Posteriormente fue dada de baja y durante tres años volvió a desempeñarse en trabajos pesados, entre ellos como peón de albañil y cuidadora de adultos mayores. Más tarde regresó nuevamente a trabajar al Palacio Municipal, lugar donde continúa laborando actualmente.
Aunque hoy cuenta con un empleo estable y sus hijos ya formaron sus propias familias, Lucía continúa realizando diversos trabajos extras. Además de su empleo, elabora bisutería, realiza bordados y vende productos por catálogo para obtener ingresos adicionales.
“Si volviera a nacer, volvería a hacer lo mismo para sacar adelante a mis hijos. Me gustaría que muchas madres trabajaran para sacar adelante a sus hijos”, expresó.

La mujer disfruta de una gran familia conformada por 13 nietos y seis hijos, a quienes describe como hombres trabajadores y responsables con sus propias familias. Como muchas madres trabajadoras, también enfrentó reclamos de sus hijos por su ausencia durante la infancia; sin embargo, asegura que todo el esfuerzo valió la pena, pues siempre tuvo claro que debía luchar para ofrecerles un mejor futuro.
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