Salamanca, Gto.- En medio del dolor, el miedo y la exigencia de justicia, madres de familia del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos marcharon este 10 de mayo para visibilizar que no todas viven esta fecha entre festejos y reuniones familiares, pues en sus hogares siguen faltando sus hijos y este año, además, enfrentan la pérdida de dos de sus integrantes asesinadas apenas el pasado sábado, situación que incluso las hizo pensar en suspender la movilización por temor a que pudiera ocurrir otro ataque.
Mientras en gran parte del país el Día de las Madres se celebra entre flores y convivencias, para las integrantes del colectivo la fecha representa una herida que se profundiza con la ausencia de sus seres queridos, a quienes continúan buscando sin descanso con la esperanza de volver a encontrarlos, aun cuando reconocieron que actualmente sienten temor por la violencia que enfrentan las madres buscadoras.
Portando lonas con los rostros de sus hijos desaparecidos, así como cartulinas con mensajes de exigencia y esperanza, las madres buscadoras realizaron un recorrido que inició en el estadio de la Sección 24, en la colonia Bellavista, hasta llegar al Árbol de la Esperanza, ubicado frente al Santuario Diocesano del Señor del Hospital, lugar donde también permanecen colgadas las fotografías de sus desaparecidos.

Madres de Salamanca denuncian asesinato de buscadoras
Durante la marcha, Alma Lilia Tapia Nájera, representante del colectivo, señaló que para ellas no existe nada que festejar mientras continúen sin saber dónde están sus hijos, pues desde el momento de su desaparición sus vidas cambiaron por completo.
Añadió que tras el asesinato de Patricia y el miedo se apoderó de varias integrantes del grupo, quienes incluso consideraron cancelar la marcha para protegerse, aunque finalmente decidieron salir a las calles para no guardar silencio.
Sin embargo, este año el dolor se intensificó aún más tras el asesinato de Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlalli Jáuregui Acosta, integrantes del colectivo que fueron atacadas a balazos la tarde del sábado en la colonia 18 de Marzo.
Madre e hija se habían integrado a Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos luego de la desaparición de Miguel Ángel Jáuregui Acosta, hijo y hermano respectivamente, ocurrida el 8 de febrero de 2024. Un mes después, sus restos fueron localizados en las inmediaciones de la comunidad La Ordeña.

Aunque Patricia formaba parte del colectivo, fue Katia quien participó activamente en las jornadas de búsqueda junto a otras madres buscadoras, acompañando también diversas actividades del grupo aun después de localizar a su familiar.
Durante el recorrido también fue recordada Lorenza Cano, madre buscadora desaparecida desde el año 2024 y de quien hasta el momento continúa sin conocerse su paradero.
Al concluir la marcha, las madres buscadoras realizaron una oración por el regreso de sus familiares desaparecidos y reiteraron que mientras ellos no estén en casa, el 10 de mayo seguirá siendo una fecha marcada por el dolor, la ausencia, el miedo y la lucha incansable por encontrarlos.

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