Acámbaro, Gto.- Lo que comenzó hace casi veinte años como un sueño impulsado por la fe y el compromiso social está cada vez más cerca de convertirse en una realidad. La Casa Hogar Niño Jesús de Belén, proyecto encabezado por una congregación religiosa de origen salvadoreño, avanza en su etapa de construcción y busca reunir los recursos necesarios para comenzar a recibir a niñas en situación vulnerable, ofreciéndoles protección, atención integral y la oportunidad de crecer en un entorno seguro en Acámbaro.
Proyecto inició en 2007
La madre Gloribet López, responsable de la institución, relató que el camino para llegar hasta este punto ha estado marcado por numerosos desafíos, trámites y esfuerzos que han requerido paciencia, perseverancia y el apoyo constante de personas de buena voluntad. La historia del proyecto se remonta a los primeros años de la década de 2007, cuando la congregación contaba con un terreno ubicado en la calle Prolongación Hidalgo, espacio donde originalmente se pretendía desarrollar la obra. Sin embargo, cuando comenzaron los trabajos preliminares de construcción, surgió un obstáculo inesperado.
De acuerdo con la religiosa, al ingresar maquinaria para preparar el terreno, surgieron reportes sobre la posible existencia de un basamento piramidal en la zona, situación que impidió continuar con la obra. Ante este escenario, las religiosas optaron por buscar una solución mediante el diálogo con las autoridades municipales de aquel entonces. Después de diversas reuniones y recorridos por distintos predios ofrecidos como alternativa, finalmente encontraron el terreno donde actualmente se levanta la casa hogar.

“Desde que nos mostraron este lugar sentimos que era el indicado para la obra”. Aunque el nuevo terreno representó una oportunidad para continuar con el proyecto, todavía quedaba un largo camino por recorrer. La congregación tuvo que realizar trámites legales, administrativos y de escrituración que se prolongaron durante varios años. La primera obra construida en el lugar fue la denominada Casa Comunidad de las Hermanas, proyecto que pudo concretarse gracias al apoyo de instituciones vinculadas a la Iglesia y a aportaciones complementarias realizadas por la congregación.
En 2012 se trasladaron a predio pese a estar en obra negra
En 2012, las religiosas decidieron trasladarse al predio, aun cuando las instalaciones estaban lejos de encontrarse terminadas. La religiosa recordó que en aquel momento apenas existían algunas áreas básicas y la mayor parte de la construcción permanecía en obra negra.
“No contábamos con cocina adecuada, puertas, ventanas ni pisos terminados; dormíamos en espacios improvisados mientras continuábamos trabajando para acondicionar el lugar. Recuerdo que hacía mucho frío. No teníamos muchas de las condiciones necesarias, pero era importante comenzar y seguir impulsando la obra”.
Con el paso de los años, la construcción fue avanzando poco a poco. La responsable explicó que prácticamente todo lo que hoy existe ha sido posible gracias a donativos, actividades de recaudación, aportaciones de benefactores y el apoyo de amigos de la congregación. “Se ha ido construyendo poco a poco, según las posibilidades que hemos tenido”. Actualmente, la casa hogar cuenta con una estructura de dos niveles y diversos espacios destinados a la atención de las futuras residentes. Sin embargo, todavía existen áreas pendientes de concluir.
¿Qué falta en la Casa Hogar Niño Jesús de Belén?

Entre las necesidades más importantes se encuentran trabajos de pintura interior, reparaciones derivadas de filtraciones ocasionadas por fuertes lluvias registradas en años recientes, adecuaciones en dormitorios y la construcción definitiva de algunas áreas de servicio. Uno de los proyectos pendientes es la lavandería, indispensable para la operación cotidiana del inmueble.
Más allá de la infraestructura, el principal objetivo de la Casa Hogar Niño Jesús de Belén es brindar un espacio seguro para niñas que enfrentan condiciones de vulnerabilidad. La institución contempla recibir inicialmente a menores de entre tres y siete años de edad, aunque la capacidad futura dependerá del crecimiento de las instalaciones y de los recursos disponibles. Las niñas podrán ingresar mediante distintos mecanismos. Algunos casos llegarán canalizados por las autoridades responsables de la protección de menores, mientras que otros podrán provenir directamente de familias que atraviesen situaciones difíciles y requieran apoyo temporal.
“Hay familias que por distintas circunstancias no pueden hacerse cargo de las niñas durante algún tiempo. En esos casos también se les puede apoyar, siempre siguiendo los procedimientos correspondientes”. La religiosa aclaró que la congregación no realiza labores de búsqueda o rescate de menores, sino que trabaja en coordinación con las instancias competentes para garantizar la protección y el bienestar de las niñas.
Una vez dentro de la institución, las menores recibirán atención integral. La casa hogar cubrirá aspectos fundamentales como alimentación, vestido, atención médica, acompañamiento emocional y supervisión permanente. “Será su hogar. Aquí tendrán alimentación, vestido, cuidados y todo lo necesario para su desarrollo”. En materia educativa, las niñas asistirán a escuelas cercanas a la institución.
El verdadero reto será al abrir las puertas
Aunque la conclusión de la obra física representa un avance significativo, la congregación reconoce que el verdadero reto comenzará cuando la casa hogar abra sus puertas. Mantener en funcionamiento una institución de este tipo requiere recursos constantes para cubrir alimentación, atención médica, uniformes escolares, útiles, medicamentos, mantenimiento y servicios básicos como agua, energía eléctrica, telefonía e internet. Será necesario contratar personal para áreas como cocina, limpieza, mantenimiento y atención directa a las menores.
“Queremos tener un recurso seguro que garantice la operación de la casa hogar en el largo plazo”, por lo que la religiosa hace una invitación a la solidaridad a la población para sumarse a la causa mediante apoyos económicos, materiales o en especie.
¿Cuándo abrirán?
La congregación destacó que contemplan abrir las puertas de la Casa Hogar en el mes de agosto, siempre y cuando se pueda contar con benefactores, ya que actualmente se sostiene gracias a actividades de recaudación y aportaciones de benefactores, pues no recibe recursos gubernamentales para su operación. “Somos una obra autónoma y preferimos seguir siendo autónomos. Todo lo que tenemos ha sido gracias a personas que creen en este proyecto”.
La religiosa subrayó que el apoyo requerido no debe entenderse como una ayuda ocasional, sino como un compromiso continuo que permita garantizar el bienestar de las futuras residentes.
Después de años de trabajo, sacrificios y esfuerzos compartidos, la Casa Hogar Niño Jesús de Belén se encuentra en la recta final de un proyecto que busca cambiar la vida de niñas que requieren protección y nuevas oportunidades. Aunque todavía faltan recursos para concluir algunos detalles y garantizar su operación permanente, la congregación mantiene la esperanza de abrir sus puertas próximamente.
