Tarandacuao, Guanajuato.– Pescadores de la comunidad de La Mora enfrentan una disminución de hasta el 50 por ciento en la venta de mojarra debido a la reducción en la presencia de acaparadores que tradicionalmente adquirían el producto para comercializarlo en otros estados.

Así lo dio a conocer Adán Hurtado Guerrero, presidente de la Unión de Pescadores de La Mora, quien señaló que, aunque la producción de pescado se mantiene estable, la principal problemática radica en la baja demanda y en la escasa presencia de compradores. “Peces sí hay y muchos. La problemática que estamos presentando como pescadores es que ya no acuden los acaparadores como en otros años y los pocos que vienen se llevan muy poco producto. La venta de pescado ha disminuido en un 50 por ciento”.

De acuerdo con el representante de los pescadores, en años anteriores acudían a la comunidad entre dos y tres acaparadores más de dos veces por semana, quienes llegaban a adquirir hasta una tonelada de mojarra por visita. Actualmente, se presenta un comprador una vez por semana y adquiere alrededor de 500 kilos del producto.

Hurtado Guerrero explicó que los intermediarios han intentado mantener el apoyo a los productores locales, comprando aproximadamente diez kilogramos por pescador; sin embargo, no pueden adquirir mayores volúmenes debido a las bajas ventas que enfrentan en sus mercados de destino. Los compradores provienen principalmente del Estado de México, donde comercializan la mojarra extraída de la Presa Solís.

La reducción de acaparadores ha impactado la economía de pescadores en Tarandacuao. Foto: Lourdes Juárez

Sin embargo, la disminución en la demanda ha complicado la colocación del producto.

“Los acaparadores nos han comentado que no llevan más pescado porque las ventas están muy bajas. No les resulta viable transportar mayores cantidades debido a que el producto puede descomponerse y representar pérdidas económicas para ellos”.

Ante este panorama, muchos pescadores han tenido que buscar fuentes alternas de ingresos, principalmente en actividades agrícolas, con el fin de cubrir los gastos familiares y compensar la reducción de recursos provenientes de la pesca.

“Como pescadores debemos buscar otras opciones de empleo para poder cubrir los gastos de nuestras familias”.

Los acaparadores pagan alrededor de 18 pesos por kilogramo de mojarra. No obstante, las bajas ventas afectan tanto a los intermediarios como a los productores, quienes únicamente capturan el volumen que consideran podrán comercializar, dejando libre el resto de la población de peces en la Presa Solís.

Los pescadores confían en que la demanda pueda recuperarse durante los próximos meses, ya que la actividad representa una de las principales fuentes de sustento para numerosas familias de la comunidad de La Mora.