De acuerdo con un comunicado difundido por la televisión estatal iraní IRIB, los ataques fueron ordenados luego de que aviones estadounidenses realizaran incursiones sobre distintas zonas del país, situación que Teherán calificó como una nueva agresión a su soberanía.
Según la versión oficial iraní, la ofensiva tuvo como blanco infraestructura militar utilizada por las fuerzas estadounidenses en la región.
Entre los objetivos mencionados se encuentran un sistema de defensa aérea Patriot en Kuwait, una antena satelital del sistema de alerta temprana ubicada en Qatar y depósitos de combustible pertenecientes al Ejército de Estados Unidos en Bahréin.
Las autoridades iraníes sostuvieron que sus Fuerzas Armadas no permitirán que prosperen los objetivos del presidente estadounidense, Donald Trump, y aseguraron que continuarán defendiendo los intereses de la República Islámica.
La Guardia Revolucionaria también reivindica la ofensiva
Horas antes del pronunciamiento del Ejército, la Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado infraestructura considerada estratégica para las fuerzas estadounidenses en la región.

En un comunicado difundido por la agencia iraní Tasnim, el cuerpo militar señaló que fueron alcanzadas las bases de Arifjan y Ali Al Salem, en Kuwait, así como las instalaciones militares estadounidenses de Sheij Isa y Jufair, en Bahréin.
La organización aseguró que los ataques fueron ejecutados aproximadamente una hora después de los bombardeos estadounidenses contra territorio iraní, correspondientes a la segunda jornada consecutiva de operaciones militares de Washington.
La Guardia Revolucionaria también acusó a Estados Unidos de violar los acuerdos alcanzados previamente y denunció nuevos ataques contra zonas costeras del sur de Irán y puentes ubicados en provincias orientales que comunican con la ciudad de Mashhad.
Asimismo, advirtió que, si Washington vuelve a atacar territorio iraní, la respuesta militar se extenderá hacia otras bases estadounidenses desplegadas en Medio Oriente.
“Los guerreros del islam no dejarán sin respuesta las agresiones del ejército estadounidense”, indicó el comunicado.
Kuwait activa sus defensas aéreas por ataques con misiles y drones

Tras la ofensiva iraní, las autoridades de Kuwait confirmaron que sus sistemas de defensa aérea fueron activados para interceptar misiles y drones dirigidos contra su territorio.
El Ejército kuwaití informó que las explosiones registradas durante la madrugada correspondieron a la destrucción de objetivos hostiles por parte de sus sistemas antiaéreos.
Además, pidió a la población mantenerse alejada de los restos de proyectiles interceptados y evitar compartir fotografías o videos relacionados con las operaciones militares para preservar la seguridad nacional.
En Bahréin, el Ministerio del Interior confirmó la activación de sirenas de emergencia durante la noche y solicitó a ciudadanos y residentes dirigirse a refugios seguros mientras se evaluaba la evolución de la situación.
Las autoridades recomendaron seguir únicamente la información emitida por canales oficiales y mantener la calma ante la posibilidad de nuevos ataques.
La crisis también aumenta la tensión en el Estrecho de Ormuz
La nueva escalada militar coincide con un momento de alta tensión en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo.

Horas antes, el presidente estadounidense Donald Trump había advertido desde la cumbre de la OTAN que Washington continuaría atacando objetivos iraníes con el propósito de reducir la capacidad de Teherán para amenazar la navegación internacional en la zona.
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador en las conversaciones con Estados Unidos, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió que Irán no cederá el control sobre el Estrecho de Ormuz.
El funcionario aseguró que cualquier intento de intimidación tendrá consecuencias y sostuvo que la reapertura total del paso marítimo dependerá exclusivamente de las decisiones adoptadas por Teherán.
Las declaraciones reflejan el deterioro de las relaciones entre ambos países y alimentan la preocupación internacional por un posible incremento del conflicto en una región clave para el suministro energético mundial.
