¿Adiós a las ‘tradwifes’? Diputada de Morena propone eliminar el matrimonio: ‘Las mujeres salen perdiendo’

La diputada local de Morena, Gabriela Torres, desató una intensa discusión en redes sociales tras publicar en su cuenta oficial de Facebook que sueña con “erradicar instituciones como el matrimonio”, al considerar que las mujeres salen perdiendo desde el inicio de esa figura jurídica y social.

En su publicación, la legisladora escribió textualmente:

“Yo soñando con que se puedan erradicar instituciones como el matrimonio, donde tengo la firme convicción de que es la institución donde las mujeres salen perdiendo desde el momento 1, y resulta que se quieren meter nuevamente en el debate del voto femenino… que desquehaceradas”.

La expresión generó diversas reacciones entre usuarios de redes sociales, quienes cuestionaron y debatieron el planteamiento de la legisladora. Posteriormente, la diputada limitó la posibilidad de comentar la publicación.

Horas más tarde, Torres difundió un segundo mensaje en el que defendió su postura y aseguró que sus convicciones corresponden a una visión política de izquierda.

“Yo soy una mujer con pensamientos y convicciones con reivindicaciones de izquierda, sería incongruente pensar de forma diferente… lo sorprendente sí es que quienes se dicen de ‘izquierda’ sigan siendo tan conservadores en el fondo”, escribió.

Hasta el momento, la legisladora no ha informado sobre alguna iniciativa de reforma relacionada con el matrimonio ni ha precisado que su publicación forme parte de una agenda legislativa.

¿Qué son las ‘tradwife’ y por qué se está hablando de eliminar el voto de la mujer?

El término ‘tradwife’ proviene de la expresión inglesa traditional wife (esposa tradicional) que describe un movimiento cultural, impulsado principalmente en redes sociales, en el que algunas mujeres promueven un estilo de vida basado en los roles tradicionales de género.

Sus defensoras sostienen que el hombre debe ser el principal proveedor económico del hogar, mientras que la mujer debe dedicarse al cuidado del hogar y los hijos, a las tareas domésticas y, en general, al bienestar de la familia.

Aunque muchas participantes sostienen que se trata de una elección personal, este movimiento también está relacionado con discursos conservadores que cuestionan algunos de los avances del feminismo.

En los últimos meses, este movimiento volvió al centro del debate en Estados Unidos debido a que algunas influencers y activistas conservadoras asociadas con la comunidad tradwife comenzaron a defender públicamente el llamado household voting o ‘voto por hogar’.

Bajo este modelo, una familia tendría un solo voto en las elecciones y sería el esposo quien decidiría, en última instancia, cómo ejercerlo, bajo la premisa de que ambos integrantes del matrimonio deberían compartir las mismas convicciones políticas y religiosas.

La propuesta, que comenzó a viralizarse a partir de las declaraciones de Erika Kirk, dirigente de la organización conservadora Turning Point USA (TPUSA), ha generado una fuerte polémica porque, en la práctica, implicaría que las mujeres dejarían de emitir un voto individual y perderían un derecho político conquistado hace más de un siglo.

‘Household voting’: el debate sobre el voto de las mujeres en EU

En Estados Unidos, las mujeres obtuvieron el sufragio a nivel nacional en 1920, con la ratificación de la Decimonovena Enmienda de la Constitución. Por ello, especialistas y organizaciones defensoras de los derechos civiles consideran que el household voting representaría un retroceso histórico en materia de igualdad política y participación democrática.

Quienes respaldan esta idea argumentan que el voto familiar fortalecería la institución del matrimonio y evitaría divisiones dentro del hogar. Algunas figuras del movimiento tradwife incluso sostienen que el feminismo ha debilitado a la familia tradicional y que la autoridad política debería recaer en el jefe de familia. Sin embargo, críticos de esta postura señalan que el planteamiento parte de una relación jerárquica entre hombres y mujeres, en la que la opinión política de la esposa queda subordinada a la del esposo, lo que contradice el principio democrático de que cada ciudadano ejerce su voto de manera libre, secreta e individual.

Hasta ahora, el household voting no constituye una iniciativa legislativa con posibilidades reales de modificar el sistema electoral estadounidense. Sin embargo, la discusión ha cobrado relevancia porque refleja cómo algunos sectores del conservadurismo están impulsando propuestas que cuestionan derechos que parecían inalienables. Esto ha encendido las alarmas sobre la posibilidad de que conquistas históricas, como el derecho de las mujeres al voto, vuelvan a ponerse en discusión.