Los representantes de las tortillerías aseguran que, hasta ahora, no han recibido los beneficios prometidos, como créditos accesibles, maíz a precios preferenciales y acciones para combatir la competencia desleal, situación que ha generado inconformidad entre los participantes.
Industriales acusan falta de resultados
Sergio Jarquín Muñoz, presidente del Consejo Rector de la Tortilla Tradicional Mexicana, una de las tres organizaciones que suscribieron el acuerdo, afirmó que únicamente alrededor de 2 mil tortillerías forman parte del programa, de un universo cercano a 130 mil establecimientos en todo el país.
Explicó que actualmente resulta difícil invitar a nuevos negocios a incorporarse debido a que el convenio no ofrece incentivos reales para quienes participan.

El dirigente lamentó que las expectativas generadas entre los industriales no se hayan traducido en apoyos concretos y señaló que la falta de avances ha provocado críticas incluso entre integrantes del propio sector.
Aunque reconoció la disposición de la presidenta Claudia Sheinbaum para respaldar a la industria, consideró que las dependencias responsables no han ejecutado las acciones comprometidas o han avanzado con demasiada lentitud.
Preparan carta dirigida a Claudia Sheinbaum
Jarquín Muñoz informó que sostendrá una reunión con Antonio de la Torre, dirigente de la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla, y con Alfonso Collantes Díaz, representante de la Industria de Producción de Masa y Tortilla.
El objetivo del encuentro será elaborar una carta conjunta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum para informarle que, a un año de iniciado el programa, aún no existen resultados concretos que beneficien a los productores.
La reducción del precio quedó descartada
Inicialmente, el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla contemplaba reducir en un 5% el precio del kilo de tortilla. Sin embargo, ese objetivo fue abandonado debido al incremento constante de los costos de producción.
De acuerdo con el dirigente, la estrategia terminó enfocándose únicamente en estabilizar los precios, ya que factores como el costo del maíz, combustibles, energía e insumos impiden una reducción en el precio final al consumidor.
Pese a ello, reconoció que durante los últimos meses el kilo de tortilla registró incrementos de entre uno y dos pesos en diversas regiones del país. En la Zona Metropolitana del Valle de México, por ejemplo, el precio pasó de entre 18 y 20 pesos a un rango de entre 20 y 22 pesos por kilogramo.
Denuncian incumplimientos en el suministro de maíz

Uno de los principales reclamos del sector se centra en la falta de acceso a maíz con precios preferenciales.
Según Sergio Jarquín, las empresas harineras que participaron en el acuerdo no han otorgado los beneficios comprometidos, mientras que adquirir el grano mediante el programa Alimentación para el Bienestar resulta incluso más costoso y lento que comprar directamente con comercializadores privados.
Explicó que el esquema gubernamental exige pedidos mínimos de 20 toneladas, el pago anticipado y tiempos de espera de entre 15 y 20 días para recibir el producto.
En contraste, aseguró que en la zona centro del país los productores ofrecen maíz a precios similares, entre 5 mil 800 y 6 mil pesos por tonelada, por lo que el programa oficial no representa una ventaja económica para las tortillerías.
Los industriales señalaron que otra de las promesas incumplidas corresponde al acceso a créditos para fortalecer los negocios.
Jarquín afirmó que obtener financiamiento mediante los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) resulta complicado debido a los estrictos requisitos para aprobar los préstamos.
Incluso aseguró que muchas tortillerías encuentran mayores facilidades para acceder a recursos mediante cajas de ahorro populares, pese a que las tasas de interés son similares.
Persisten presiones sobre el precio de la tortilla
La incertidumbre en torno a los apoyos gubernamentales se suma al incremento en los costos de producción que enfrenta la industria.
Desde meses atrás, representantes del sector ya habían advertido que el aumento en el precio de la harina, el papel para envolver el producto, los combustibles y otros insumos seguiría presionando el costo del kilo de tortilla, uno de los alimentos esenciales en la dieta de millones de familias mexicanas.
