El secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales, explicó que vigilar las condiciones en aguas abiertas requiere infraestructura distinta a la utilizada en tierra, por lo que las boyas serán fundamentales para obtener datos meteorológicos en puntos estratégicos del océano.
La Semar trabaja en este proyecto en colaboración con distintas universidades mexicanas y prevé comenzar una campaña de instalación hacia finales de este año.
¿A qué profundidad estarán las boyas meteorológicas?
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, Morales explicó que una de las principales diferencias entre instalar estaciones meteorológicas en tierra y hacerlo en el mar es la necesidad de utilizar plataformas capaces de permanecer en determinadas zonas oceánicas.
“Para monitorear el océano se necesitan establecer estaciones meteorológicas en diferentes lugares; en la costa es fácil instalarla, pero en la mar es necesario establecer boyas meteorológicas”, explicó el funcionario.
Sheinbaum detalló posteriormente que el proyecto contempla colocar algunas de estas boyas a 3 mil metros de profundidad en el océano Pacífico.
La información obtenida permitirá conocer con mayor anticipación las condiciones atmosféricas y oceánicas que pueden favorecer la formación o intensificación de sistemas meteorológicos.
México y la UNAM colaborarán en el monitoreo de huracanes

El proyecto contará con la participación de instituciones académicas del país. De acuerdo con el secretario de Marina, existen trabajos de colaboración con universidades para desarrollar las boyas y llevar a cabo su instalación.
La estrategia contempla que buques de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participen en una campaña de instalación en el Pacífico hacia finales de 2026.
La intención, explicó Morales, es comenzar a recopilar información antes de que los huracanes se aproximen a las costas mexicanas.
“Vamos a iniciar una campaña de instalación con buques de la UNAM en el Pacífico a fines de este año para monitorear las condiciones atmosféricas y no esperar a que lleguen los huracanes”, señaló.
El monitoreo constante del océano permitirá contar con datos que complementen los sistemas meteorológicos existentes y contribuyan a mejorar la capacidad de respuesta ante posibles emergencias.
Sheinbaum anuncia sistemas de alerta para lluvias y huracanes
Además del monitoreo oceánico, el gobierno federal trabaja en mecanismos para mejorar la comunicación de riesgos durante la temporada de ciclones.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que se desarrollan sistemas de alerta para lluvias y huracanes, con el objetivo de que la población pueda recibir información oportunamente ante la presencia de fenómenos meteorológicos potencialmente peligrosos.
La mandataria explicó que, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y un grupo de científicos mexicanos, una parte importante de las posibles afectaciones para el país durante los últimos meses del año estaría relacionada con ciclones en el Pacífico.
“En el caso de México la mayor afectación este año sería por ciclones en el Pacífico que ocurren en los últimos meses, hasta diciembre”, indicó.
Protección Civil ya prepara operativos en estados del Pacífico

Ante la evolución de la temporada de ciclones, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) instaló centros de mando para coordinar las acciones de prevención y respuesta.
Los trabajos tienen especial atención en entidades ubicadas frente al océano Pacífico, entre ellas Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Baja California Sur, donde las autoridades prevén mantener vigilancia ante posibles impactos de sistemas tropicales.
El objetivo de estos centros es coordinar a las autoridades federales y estatales y facilitar la atención de la población en caso de que un ciclón genere lluvias intensas, fuertes vientos, inundaciones u otros efectos asociados.
¿Qué es El Niño y cómo puede afectar a México?
El Niño es una de las fases del patrón climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado de modificaciones en la circulación atmosférica.
El fenómeno ocurre de manera irregular, generalmente cada dos a siete años, y puede alterar los patrones de temperatura y precipitación en distintas regiones del planeta.

Sus efectos no son idénticos en todos los episodios ni afectan de la misma manera a cada región. Por ello, la vigilancia de las condiciones del océano y la atmósfera resulta fundamental para anticipar posibles cambios en el comportamiento del clima.
Las autoridades mexicanas mantienen especial vigilancia sobre la evolución de El Niño debido a los pronósticos para los próximos meses.
De acuerdo con la información presentada, se espera que el fenómeno alcance una intensidad importante hacia finales de 2026 y que algunos de sus efectos puedan prolongarse hasta 2027.
Las temperaturas excepcionalmente elevadas en el Pacífico tropical forman parte de las condiciones que están siendo observadas por los especialistas.
En este contexto, el gobierno mexicano busca fortalecer sus herramientas de observación mediante las nuevas boyas meteorológicas y mejorar los mecanismos de alerta para que la información sobre huracanes, lluvias y otros fenómenos extremos llegue a la población con mayor anticipación.
