A través de una orden ejecutiva firmada el viernes 4 de septiembre, Trump instruyó al secretario del Interior, Doug Burgum, a determinar si ambas poblaciones cumplen con los criterios necesarios para reducir o eliminar su protección federal.
La orden establece un plazo de 90 días para que el funcionario determine si se han alcanzado los criterios de recuperación previstos en la legislación estadounidense y, en caso afirmativo, inicie el proceso correspondiente.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para respaldar a los rancheros estadounidenses, quienes han denunciado pérdidas de ganado relacionadas con la depredación de lobos.
¿Trump quitará la protección al lobo mexicano?

Por ahora, la protección no ha sido eliminada.
La orden ejecutiva establece que el Departamento del Interior deberá evaluar si el lobo gris y el lobo mexicano cumplen con los criterios de recuperación para ser retirados de la lista federal o para reducir el nivel de protección que reciben.
Si Burgum determina que se cumplen esos criterios, deberá comenzar los procedimientos administrativos para modificar su estatus. El documento también solicita recomendaciones legislativas para avanzar hacia una eliminación o reducción de las protecciones federales.
La administración Trump también plantea trabajar con los estados para revisar sus propias listas de especies protegidas y sus reglas relacionadas con la eliminación letal de lobos cuando exista depredación de ganado.
La medida busca apoyar a los rancheros de EU

La Casa Blanca justificó la orden como parte de un esfuerzo para fortalecer la industria ganadera estadounidense.
El gobierno de Trump sostiene que los rancheros cumplen una función importante dentro de la cadena de suministro de alimentos y que enfrentan dificultades relacionadas con la pérdida de ganado, además de otros problemas que afectan al sector.
La orden contempla también revisar los mecanismos mediante los cuales los productores pueden recibir compensaciones por pérdidas ocasionadas por depredadores y establecer criterios para investigar las denuncias de depredación.
Asimismo, el gobierno estadounidense plantea facilitar una respuesta más rápida ante situaciones consideradas una amenaza para el ganado o la seguridad humana.
Trump ya había intentado retirar al lobo gris de la lista de especies protegidas
No es la primera vez que Trump intenta modificar el estatus de protección de los lobos.
Durante su primer mandato, su administración impulsó la eliminación del lobo gris de la lista federal de especies en peligro de extinción. Sin embargo, aquella decisión fue posteriormente anulada por un tribunal.
La nueva orden representa un nuevo intento de modificar la política federal de conservación de estas especies, aunque ahora el gobierno deberá seguir nuevamente los procedimientos establecidos por la legislación estadounidense.
¿Cuántos lobos mexicanos quedan en libertad?

El lobo gris mexicano es una de las poblaciones más vulnerables dentro de este debate.
Organizaciones dedicadas a su conservación informaron que la población silvestre en el suroeste de Estados Unidos llegó a 319 ejemplares en 2025, un incremento respecto de los 286 registrados en 2024.
El crecimiento representa un avance dentro de los programas de recuperación, pero organizaciones conservacionistas advierten que la especie continúa enfrentando problemas genéticos y otros obstáculos para consolidar una población autosuficiente.
El lobo mexicano también ha sido objeto de programas de recuperación y reintroducción tanto en Estados Unidos como en México.
Conservacionistas rechazan la medida de Trump
La orden provocó críticas entre organizaciones defensoras de los lobos, que consideran prematuro modificar las protecciones federales.
Western Watersheds Project señaló que la decisión podría poner en riesgo los avances logrados durante décadas para recuperar al lobo mexicano y cuestionó que la administración priorice la eliminación de protecciones en lugar de fortalecer las medidas de convivencia entre ganaderos y depredadores.
Los grupos conservacionistas también han defendido el uso de mecanismos no letales para reducir los conflictos entre lobos y ganado, como la vigilancia de los rebaños, el manejo de animales muertos y otras estrategias para evitar que los depredadores se habitúen a las zonas de actividad ganadera.
Regan Downey, del Wolf Conservation Center, sostuvo que el problema debería abordarse mediante un mayor financiamiento a este tipo de alternativas, en lugar de recurrir principalmente a medidas que permitan eliminar lobos.
