Ciudad de México, México.- Los hechos ocurrieron en Nueva Inglaterra un caluroso día de verano, Lizzie Borden que había salido a buscar plomos de pesca, entró a su casa y encontró el cuerpo de su padre y madrastra.
Las víctimas fueron asesinadas con un hacha, en un primer momento nadie sospechó de Lizzie, sin embargo, sus declaraciones la convirtieron en una.
¿Cuál es la historia de Lizzie Borden?

Andrew Borden fue un hombre que logró forjar una gran fortuna con su negocio de fabricación de muebles y ataúdes.
Se casó con Sarah Morse en 1845, con quien tuvo dos hijas: Lizzie y Emma; sin embargo, ella falleció a los 39 años.
Tras quedar viudo, Andrew volvió a casarse con una mujer llamada Abby Durfee Gray, quien ejerció el papel de madrastra para las dos hijas de Borden.
Michael Martins, curador de la Sociedad Histórica de Fall River, explica que esta familia no tenía nada de particular.
“De no haber sido por los sucesos del 4 de agosto de 1892, habrían caído completamente en el olvido”, afirmó en una entrevista.
A pesar de ello, también añade que es cierto que con el tiempo comenzaron ciertas fricciones entre las hijas y su madrastra.
La BBC afirma que, a pesar de tener una gran riqueza, Andrew solía ser tacaño con sus hijas, a quienes obligó a vivir en un barrio marginal, mientras destinaba mayores recursos para Abby y su familia.
Un dato con el que concuerda Cara Robertson, autora del libro El juicio de Lizzie Borden, quien afirma que la relación se deterioró por completo cuando Andrew compró una casa para Abby.
“Aunque él intentó equilibrar la situación cediéndoles algunas propiedades, ellas consideraban que su madrastra había desempeñado un papel negativo al desviar el dinero de los Borden hacia la familia de Abby”, indica.
La autora afirma que Lizzie era conocida por su franqueza, por lo cual solía hablar abiertamente de las diferencias que tenía con Abby, una actitud que para la época no era bien vista.
¿Cómo fue el crimen del que acusaron a Lizzie Borden?

El testimonio de Lizzie Borden, recuperado por el portal Famous Trials, indica que ella se encontraba en su hogar, junto a Bridget Sullivan, empleada que se encargaba de las tareas domésticas, el 4 de agosto de 1892.
Supuestamente, Lizzie pasó el día leyendo y doblando ropa, hasta que salió de su casa para buscar plomos de pesca. Al llegar, encontró a su padre muerto en el sofá de la sala.
La BBC afirma que el estado del hombre era tal que Lizzie no pudo reconocerlo en un primer momento, ya que fue atacado con un hacha en once ocasiones.
Al subir las escaleras, encontró que su madrastra había sufrido el mismo destino, tras recibir 18 tajos.
“Parece que la acorralaron entre una cama y una cómoda cuando la sacaron, y la golpearon repetidamente con un arma muy pequeña, parecida a un hacha de taller. Fue un crimen brutal”, dijo Michel Martins.
Lizzie declaró lo que había encontrado y, aunque todo apuntaba a que Andrew y Abby habían sido asesinados consecutivamente, los análisis forenses determinaron que ambos murieron con una diferencia de entre una hora y media, y dos horas.
Esto quería decir que el asesino tuvo que esperar dentro de la casa o burlar la entrada en dos ocasiones, lo que resultaba extraño, ya que Lizzie y Bridget estuvieron dentro de la vivienda y no vieron a nadie entrar o salir.
¿Cómo fue el juicio de Lizzie Borden?

Al descubrimiento forense se sumó otro hecho notable: las declaraciones de Lizzie fueron cambiando conforme avanzaban las investigaciones para encontrar al asesino de los Borden.
Además, un farmacéutico local afirmó que Lizzie había acudido un día antes de los crímenes con el objetivo de comprar ácido prúsico venenoso, de acuerdo con la BBC. Por lo que, el 11 de agosto de 1892, ella fue arrestada en Fall River como principal sospechosa del crimen.
The Library of Congress indica que el juicio de Lizzie Borden dio comienzo el 5 de junio de 1893. El jurado estuvo compuesto exclusivamente por hombres, debido a que en ese momento las mujeres no podían participar.
En este se señalaron las diferencias que había entre Lizzie y su madrastra, así como las preocupaciones por el dinero.
También se le intentó incriminar por presuntamente intentar envenenar a sus padres, a partir del testimonio del farmacéutico.
También se presentó la declaración de una amiga de Lizzie, quien aseguró que vio a la mujer quemando un vestido tres días después del crimen; no obstante, algunas de estas pruebas fueron desestimadas, como la versión de la compra del veneno.
Lizzie confirmó que sí quemó un vestido; sin embargo, explicó que fue debido a que lo había ensuciado con pintura y la tela había quedado inservible. Cabe señalar que nunca se encontraron prendas manchadas de sangre.
Ante la falta de pruebas y tras horas de deliberación, el jurado determinó que Lizzie era inocente. Tras el juicio, ella fue liberada y no se investigó quién fue el responsable del crimen. Hasta hoy, se desconoce qué pasó realmente el 4 de agosto de 1892.
Luego del caso, la mujer volvió a la casa de Fall River, pero no tuvo una vida tranquila, debido a que muchas personas de la comunidad la consideraban responsable del asesinato de sus padres.
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